“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11).
La mayoría de los cristianos están familiarizados con la imagen de Jesús como el buen pastor. Generalmente, el significado de esta comparación se centra en el cuidado que Jesús tiene por los creyentes. He escuchado múltiples sermones sobre lo que significa que Jesús sea el pastor. En particular, recuerdo un sermón en el que se planteó la pregunta: “¿Qué es un pastor?”. Los puntos propuestos en ese sermón fueron algo como:
- Un pastor guía a las ovejas
- Un pastor alimenta a las ovejas
- Un pastor ama a las ovejas
- Un pastor se sacrifica por las ovejas
No discuto que estos puntos sean ciertos respecto a un pastor. Además, creo que puede haber una analogía entre estos puntos y el amor y cuidado de Cristo. Sin embargo, creo que perdemos algo importante si no examinamos esta referencia al buen pastor a la luz de la intención original del evangelista Juan.
La reacción ante la declaración del Buen Pastor
Una pista sobre la importancia de esta historia en Juan 10 se encuentra a la mitad del capítulo:
“Volvió a surgir una división entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: ‘Tiene un demonio y está loco. ¿Para qué escucharlo?’. Otros decían: ‘Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos de los ciegos?’” (Juan 10:19-21).
¿Por qué la gente reaccionó de esa manera ante la afirmación de Jesús? Una división tan fuerte y una discusión no surgen simplemente porque alguien reclame tener las cualidades gentiles y protectoras de un pastor. Aquí estaba ocurriendo algo mucho más trascendental.
El Buen Pastor y Ezequiel 34
El trasfondo que nos ayuda a entender por qué los judíos reaccionaron así proviene de Ezequiel 34. En este capítulo, Dios acusa a los líderes de Israel y los condena por ser pastores que explotaban a sus propias ovejas.
Debido a la maldad de los líderes de Israel, el Señor declara que está en contra de ellos y que Él mismo librará a su pueblo (Ezequiel 34:10). Luego, Dios proclama el alcance de esta restauración.
Al describir la restauración venidera de Israel, Dios hace una declaración impactante: “He aquí, yo mismo buscaré mis ovejas y las cuidaré” (Ezequiel 34:11). Dios promete una intervención personal para ocuparse de su pueblo.
No solo promete involucrarse personalmente, sino que también declara: “Entonces pondré sobre ellas un solo pastor, mi siervo David, y él las apacentará; él las apacentará y será su pastor” (Ezequiel 34:23).
Obviamente, esto no se refiere a David (quien había muerto hacía siglos). Dios estaba hablando de un descendiente de David, quien, en la última parte de Ezequiel, es presentado con una posición privilegiada a la par de Dios (Ezequiel 34:23-24; 34:24-25). Por lo tanto, este futuro pastor de Ezequiel 34 gobernaría a toda la nación de Israel con una autoridad igual a la de Dios.
El Buen Pastor y el propósito del evangelio de Juan
La mayoría de los estudiosos coinciden en que el propósito del evangelio de Juan es demostrar que Jesús es el Hijo de Dios. A lo largo del evangelio, Juan describe repetidamente a Jesús como divino y equiparado con Dios (cf. Juan 1:1; 5:18; 8:42; 13:13; 17:3; 20:17, etc.).
Al comparar el propósito del evangelio de Juan con Juan 10, vemos que Juan sigue mostrando que Jesús no era un hombre común, sino que estaba afirmando ser el Mesías divino. Al proclamarse el Buen Pastor, no hay duda de a qué se estaba refiriendo. Esta declaración de Jesús es la razón por la cual la multitud estaba tan dividida: ¿podría ser Él realmente aquel del que hablaba Ezequiel 34?
Aunque es cierto que la imagen del pastor transmite ideas de amor y liderazgo, la razón principal por la que Juan incluye este pasaje es para mostrarnos que Jesús estaba declarando ser el Hijo de Dios, el Mesías prometido. Jesús era aquel a quien Dios había designado como el líder y pastor de Israel en Ezequiel 34. Él era el descendiente de David, el pastor de todo Israel, el Dios del universo.
Este artículo ha sido traducido y adaptado con permiso de su autor. Puede encontrar el artículo original en la página web del autor: https://petergoeman.com/jesus-as-the-good-shepherd-an-appeal-to-ezekiel-34/