Introducción
No hay duda de que Satanás influencia y aún domina al mundo incrédulo. Como estudiamos en nuestro programa anterior, a Satanás se lo describe como el dios de este mundo. Sin embargo, la pregunta que nos surge es, ¿cómo impacta Satanás la vida del creyente? ¿Puede un cristiano estar poseído por un demonio? O, incluso, ¿qué poder tiene el mundo demoníaco sobre la iglesia en general y sobre el creyente en particular?
Quiero responder estas preguntas el día de hoy, no al estudiar historias y anécdotas personales, sino al estudiar las Escrituras.
En la Biblia se utilizan tres palabras diferentes para describir la operación específica de Satanás contra el creyente. Echémosles un vistazo.
Las maquinaciones de Satanás
La primera de las tres palabras que describen los ataques de Satanás contra los creyentes se encuentra en 2 Corintios 2:11. Para tomar un poco del contexto, leamos desde el versículo 9.
Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo.
Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,
para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
A medida que desenmascaramos a la serpiente y revelamos no solo su verdadera naturaleza, sino también sus métodos, sus enfoques, sus patrones, su conspiración contra el creyente, descubrimos la interesante palabra “maquinaciones”. Pablo le advierte al creyente de las “maquinaciones” de Satanás.
La palabra griega hace referencia a la actividad intelectual. Puede traducirse como “propósitos o planes” de la mente. De una manera siniestra, ya que se refiere a Satanás, puede referirse a complots y artimañas, o literalmente, a “maquinaciones malignas”.
Se nos da la solución para enfrentar estas maquinaciones en 2 Corintios 10:5. Comencemos leyendo los versículos 3 y 4.
Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
Permítame mencionar en este punto que este pasaje ha producido una serie de interpretaciones teológicas extravagantes dentro del movimiento de la guerra espiritual. Mucha gente se imagina al creyente cabalgando contra un castillo con una lanza y un grito de guerra, derribando los muros del castillo de las fortalezas demoníacas.
La palabra “fortaleza”, en el versículo 4, hace referencia a aquello en lo que una persona confía. Es decir, al razonamiento detrás del cual se esconde un incrédulo. En otras palabras, la fortaleza es una metáfora del razonamiento intelectual del impío. No es un castillo místico habitado por demonios, sino argumentos mentales e intelectuales que Satanás ha usado para engañar al incrédulo.
¿Podemos estar seguros de que Pablo se está refiriendo a las barreras mentales de los incrédulos, motivados y alentados por Satanás y sus demonios? ¿Sabemos realmente que estas fortalezas no son una referencia a fortalezas territoriales que necesitan ser aplastadas por la guerra espiritual?
Sí, todo lo que tenemos que hacer es leer el siguiente versículo. La Biblia, por cierto, suele explicarse a sí misma. La Biblia entera es un comentario de cada versículo de la Biblia. Entonces, entre más conoce la Biblia, mejor comprenderá lo que cada versículo enseña individualmente.
Pablo continúa en el siguiente versículo describiendo las fortalezas del intelecto humano que están siendo destruidas por la verdad. En 2 Corintios 10:5 dice:
Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
El versículo está hablando de especulaciones e ideas, la lógica o razonamiento mundano.
También, la palabra traducida “altivez” se refiere a enaltecerse a sí mismo. Pablo habla metafóricamente sobre destruir la torre de orgullo y la autosuficiencia humana.
Pablo luego usa un verbo en tiempo presente y dice “llevando cautivo todo pensamiento”. Él está diciendo, “estamos capturando y llevando cautivo constantemente todo pensamiento que va en contra de Dios”. Esto indica que esta es una guerra diaria dentro de la mente.
Si queremos saber cómo luchar diariamente contra las maquinaciones de Satanás, quien busca perturbar, engañar, acosar y robar la paz y la seguridad del creyente, Filipenses 4, nos dice lo que debemos hacer a diario. Mire los versículos 8 y 9.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
La mayoría de los creyentes nunca admitiría que Satanás ha capturado sus mentes con sus maquinaciones, pero ¿cuántos dirían que su estado mental y espiritual se caracteriza por la paz? ¿Describiría su mente y su vida en general con palabras como “serenidad” o “satisfacción”?
Si no es así, quizás las maquinaciones de satanás lo hayan atrapado. Pregúntese: “Lo que vi en la televisión o en mi teléfono esta semana ¿puede describirse como puro y verdadero? Las cosas que leí, ¿promueven la virtud, la honestidad y la justicia en mí? Las conversaciones que tuve – mis relaciones y amistades en las que participo, ¿se caracterizan por la amabilidad, la buena reputación? ¿me llevan a alabar a Dios?
Las asechanzas de Satanás
Hay una segunda palabra que describe el ataque de Satanás contra el creyente. Están las maquinaciones de Satanás, pero también las asechanzas de Satanás. Esta es la palabra que encontramos en Efesios 6:11-13.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Recuerdo que mi hermano mayor y yo, junto con uno o dos niños del vecindario, íbamos de vez en cuando a la casa de un vecino en particular. Tenía un patio que daba a una calle de dos carriles con tráfico regular que viajaba a unos 60 km por hora. En ese patio había una larga hilera de arbustos de un metro y algo que bordeaban la calle. Esos arbustos proporcionaban el lugar perfecto para una emboscada. Almacenábamos unos duraznos o melocotones y esperábamos a que pasara un automóvil. Justo cuando un coche pasaba junto a nosotros, saltamos y lanzábamos nuestros duraznos. A veces escuchábamos el gratificante sonido del golpe y sabíamos que un durazno maduro acababa de salpicar el objetivo. A veces, el coche se detenía con un chirrido y escuchábamos: “Oye, tú…” Corríamos hacia el otro lado del patio, nos zambullíamos de cabeza sobre otra hilera de arbustos y escapábamos. Nos encantaba la temporada de duraznos.
Ahora, para esos conductores, lo que hicimos fue irritante. Probablemente los asustó, y ensució un poco el auto. Pero a final de cuentas, no hacían daño.
Muchos cristianos parecen creer que Satanás es solo como un niño travieso que nos lanza duraznos de vez en cuando mientras conducimos por la vida. No es demasiado organizado; no tiene muy buena puntería; solo quiere perturbarnos o asustarnos o hacer un pequeño lío de vez en cuando. No es mucho peor que un melocotón maduro en el lugar equivocado.
En cambio, en 1 Pedro 5:8 leemos:
…el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
La palabra devorar podría traducirse “desacreditar; arruinar; destruir”. No se nos dan detalles en Efesios 6 en cuanto a cuáles son los métodos por los cuales Satanás devora y destruye. Sin embargo, en Efesios 4, la misma palabra griega traducida “asechanzas” aparece nuevamente. Esta vez, es traducida como “artimañas” Mire los versículos 11 al 15.
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Podría traducir la palabra griega para artimañas como “astutos métodos de engaño.”
Una vez más, el ataque principal de Satanás es en contra de la mente del creyente. Las mentiras engañosas de Satanás continuamente golpean al creyente. Estoy convencido de que cada creyente se enfrenta a uno de los métodos de Satanás todos los días. Puede ser una prueba diaria de integridad o pureza. Sea lo que sea, cada día enfrenta una prueba.
Cuatro métodos que Satanás puede usar contra el creyente
Permítame sugerir al menos cuatro métodos que Satanás y sus demonios pueden usar contra el creyente. Estas son cuatro “pruebas” de Satanás. Éstas incluyen:
- Tentación: Un intento de desacreditar al creyente y destruir su comunión con Dios;
- Persecución: Un intento de desanimar al creyente y dañar su confianza en Dios;
- División: Un intento de desordenar la congregación de los creyentes y disolver la unidad con los demás;
- Engaño: Un intento de distraer al creyente y diluir la pureza del evangelio.
Los lazos de Satanás
Hay otra palabra que se encuentra en 1 Timoteo que desenmascara aún más a este enemigo y revela otro de sus métodos. Están las maquinaciones de Satanás, las asechanzas de Satanás y también los lazos de Satanás. En 1 Timoteo 3:6-7, Pablo exige que los ancianos de la iglesia cumplan con ciertos requisitos.
Este no puede ser un neófito (es decir, un nuevo creyente).
No sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
Pablo usa la misma palabra en 2 Timoteo 2:24-26, para describir al incrédulo que está atrapado en el lazo de Satanás.
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.
Pablo usa la palabra para referirse a un creyente que, por orgullo, cae en la trampa del diablo y pierde su credibilidad. Y luego, para referirse a un incrédulo que está totalmente atrapado en la trampa o lazo del diablo.
Posesión demoníaca
Sabemos que los incrédulos, que han caído en el lazo de Satanás, en realidad pueden ser poseídos por demonios. Pero ¿Puede un creyente también ser poseído o habitado por espíritus demoníacos?
Muchos defensores del movimiento de guerra espiritual dicen que sí. Señalan como prueba los ministerios de liberación que supuestamente liberan a los creyentes de todo tipo de demonios; como el demonio del cáncer, el demonio de la pereza, el demonio de la pobreza, etc.
Sin embargo, no tienen ningún fundamento bíblico sobre el que apoyarse. Además, no entienden lo que Pablo escribió en Colosenses 1:13.
Dios nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.
Nuestra redención nos libera de cualquier atadura de Satanás. Como dice 1 Pedro 2:9.
Dios nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Aquellos que creen que pueden ser posesión de Dios, y al mismo tiempo poseídos por demonios, no se basan en las Escrituras. Se basan en experiencias subjetivas e historias que han oído. En ninguna parte del Nuevo Testamento vemos siquiera un ejemplo de un creyente que está habitado por un demonio.
Un autor escribió, y estoy totalmente de acuerdo:
No hay ningún ejemplo en la Biblia en el que un demonio haya habitado o invadido a un verdadero creyente. Tampoco vemos a los creyentes reprendiendo, atando o echando demonios de un verdadero creyente. Cristo y los apóstoles fueron los únicos que expulsaron demonios y en cada instancia, la persona poseída por un demonio era un incrédulo.[i]
Ciertamente, el conflicto con el enemigo es real. Estamos hablando de las maquinaciones, asechanzas y lazos de la Serpiente. Pero debemos entender que esto es muy diferente a creer que los demonios pueden poseer a un creyente.
Permítame darle la definición de posesión demoníaca, que considero consistente con lo que leemos en todo el Nuevo Testamento. Creo que esto aclara el problema.
La posesión demoníaca debe distinguirse de la influencia o actividad demoníaca en relación con una persona. El trabajo del demonio en este último caso es desde afuera; en el caso de la posesión demoníaca, es desde adentro.[ii]
Le resumo esa definición en estas dos frases:
- Si bien el enemigo puede influir en el creyente, no puede poseer al creyente.
- Si bien el enemigo no puede poseer al creyente, puede destruir su vida.
Personas impactadas por Satanás para el propósito de Dios
Ahora, en lo que queda de nuestro estudio de hoy, quiero que veamos ilustraciones bíblicas de creyentes y no creyentes que fueron impactados por Satanás y aprendamos unas verdades a partir de esos pasajes.
Pablo: Para mantener su humildad
La primera ilustración es el apóstol Pablo. En 2 Corintios 12:7, leemos que Pablo luchó con el orgullo y Dios usó a Satanás para Su propósito soberano. Pablo escribió:
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.
Mucha gente ha tratado de identificar el aguijón de Pablo, pero no se nos dice lo que era. Sin embargo, la palabra griega para “abofetear” hace referencia a golpes aplastantes. Fuera lo que fuera, era doloroso, desagradable; lo atormentaba.
En ninguna parte leemos que Pablo intentó atar, reprender o expulsar a este mensajero satánico. Pablo simplemente oró para que Dios lo quitará y Dios decidió no responder a la oración de la manera que Pablo quería. Escuche a Pablo en el versículo 10.
Por lo cual, me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias, por amor a Cristo.
Si Pablo viviera hoy, nunca lo entrevistarían en el canal cristiano. A los ojos del cristianismo moderno, Pablo sería un perdedor. La gente le diría: “¿Qué quieres decir con que estás contento con angustias y dificultades?”
La gente le estaría recomendando La oración de Jabes y diciendo: “Escucha, Pablo, lo que tienes que hacer es orar de esta manera. Así vas a recibir las bendiciones de Dios”.
No. Dios le dio acceso a Satanás a la vida de Pablo para mantenerlo humilde; y eso resultó en mayor bendición. Mire el versículo 9,
Y Dios me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Pedro: para desarrollar madurez espiritual
Como segundo ejemplo, vemos que Dios le dio acceso a Satanás a la vida de Pedro para desarrollar madurez espiritual en él. Jesús le dijo a Simón Pedro, como se registra en Lucas 22:31,
Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.
Luego Jesús le dijo, básicamente, que una vez que se hubiera arrepentido, estaría preparado para un ministerio eficaz y duradero”.
Judas: para avanzar en el plan de redención y cumplir la profecía.
Las escrituras parecen indicar que Judas fue poseído por el mismo Satanás, lo que demuestra que él era un incrédulo, ya que el Espíritu de Dios y el Diablo nunca ocuparán el mismo templo. Satanás impactó la vida de Judas, sin embargo, esto cumplió la voluntad de Dios, ya que hizo avanzar el plan de redención y cumplió la palabra de Dios de que Cristo sería traicionado por uno de los Suyos (Juan 13:21).
Miembros de la iglesia: para mantener la pureza moral y doctrinal dentro de la iglesia.
Hay varias ilustraciones de miembros de la iglesia que fueron impactados por Satanás. No sabemos si algunos eran creyentes o incrédulos. Sin embargo, a Satanás se le permitió impactar sus vidas para mantener la pureza moral y doctrinal dentro de la iglesia.
Mire 1 Corintios 5:1-5. Se nos dice que hubo un hombre que persistió en la inmoralidad. Estaba viviendo en pecado con su madrastra. La iglesia se negó a confrontar con este hombre que evidentemente era un creyente. Pablo escribió en los versículos 4 y 5.
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
Satanás en realidad puede causar la muerte de los creyentes que se niegan a arrepentirse. Actúa, así, como el agente de Dios para suministrar la disciplina final del creyente.
En 1 Timoteo, Pablo usa el mismo lenguaje. En el capítulo 1, versículos 19 y 20, escribe:
Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.
La instrucción de Pablo es muy diferente a lo que escuchamos hoy. En lugar de liberar a la gente de Satanás, ¡Pablo en realidad dice que la iglesia a veces entrega personas a Satanás! Ese es un ministerio de liberación del que pocos hablan hoy. Eso seguro no va a vender muchos libros, pero purificará la iglesia.
En Hechos 5:1-11, Ananías y su esposa, Safira, llevaron una ofrenda de dinero a los apóstoles, diciendo que era todo el dinero que habían ganado con la venta de algunos bienes personales. Ananías fue primero a la iglesia. Su esposa llegó más tarde.
Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
Luego, entró Safira. Mire el versículo 8.
Y Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad?
(El resto de la congregación seguramente sosteniendo la respiración)
Y ella dijo: Sí, en tanto.
Continúe en los versículos 9 y 10
Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró.
Esto nos da la idea de que Satanás, el destructor, en el momento cuando Dios le da su permiso, buscará destruir la vida de un creyente.
Conclusión
¿Cómo evitar los lazos, las maquinaciones y las asechanzas de Satanás? Permítame darle dos principios para el creyente que desea terminar bien la carrera de la vida cristiana.
El principio número uno es el principio de la consagración.
Esto es simplemente permitir que el Señor auien es Su divino dueño controle su vida. Pablo escribió en 1 Corintios 6:19 que le pertenecemos al Señor y no a nosotros mismos.
Su cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en usted, el cual tiene de Dios.
El principio de la consagración simplemente significa que usted le permite al propietario del vehículo que lo opere como mejor le parezca.
El principio número dos es el principio de la concentración.
En otras palabras, ¿A quién está mirando? ¿A quién está siguiendo? ¿A quién está permitiendo que lo influya? ¿Quién es su maestro y guía? La clave está en concentrarse en la voz del Señor. Querido oyente, ¿A cuál de las dos voces le está prestando atención? A la del Señor o a la del mundo.Consagración y concentración. Estas son dos formas en las que puede vencer la tentación de Satanás el día de hoy.
[i] John MacArthur Jr., How to Meet the Enemy (Chariot Victor Publishing, 1992), p. 23.
[ii] David Jeremiah, What the Bible Says About Angels (Walk Through the Bible Publishers, 1995), p. 73.