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La bendición detrás de la aflicción

Contrario a lo que muchos predican, ser un cristiano bendecido por Dios no implica la ausencia de dificultades. Es más, Jesús nos enseña que seguirlo conllevará sufrir grandes injusticias en este mundo. Hoy, exploramos las sorprendentes enseñanzas de Jesús en el sermón del altiplano. Él promete que sus seguidores no solo sufrirán injustamente, sino que serán bendecidos por eso. Estas palabras nos desafían a reflexionar: ¿cómo podemos vivir con gozo y confianza en medio de la persecución?
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Introducción

Una de las cantantes más famosas del siglo pasado fue una contralto afroamericana llamada Marian Anderson. Era una cristiana comprometida. Nació en 1897 y creció en Filadelfia en un hogar cristiano con padres que también amaban al Señor.

Al crecer llegó a cantar de manera profesional, interpretando una gran variedad de estilos, desde ópera hasta música góspel. Cantó en grandes y prestigiosos teatros en Estados Unidos y por toda Europa. Sus conciertos se llenaban a más no poder durante su increíble carrera. Cantó ante el Congreso y jefes de estado. Toscanini, el director de orquesta de renombre mundial dijo que la voz de Marian Anderson era la mejor del siglo XX.

En los últimos años de su carrera musical, un periodista le preguntó a Marian cuál había sido el momento más importante de su vida. Imaginaba que sería haber cantado en el Palacio de Buckingham para el Rey y la Reina de Inglaterra, o cuando tuvo el privilegio de cantar durante la ceremonia de investidura del famoso presidente estadounidense Dwight Eisenhower, o tal vez cuando se convirtió en la primera receptora de la Medalla Presidencial de la Libertad en 1963 o cuando recibió el Premio Grammy por su gran trayectoria en 1991, dos años antes de morir.

Ella no habló de ninguno de estos logros. Ella respondió en voz baja que el mejor momento en su vida fue el día cuando volvió su casa y le dijo a su madre que ya no tendría que trabajar lavando ropa.[i]

Ahora, ella se encargaría financieramente de su madre que con mucho esfuerzo había sacado a su familia adelante lavando ropa.

¿Cómo define usted la grandeza? ¿Cómo describiría el mejor día de su vida? Esa respuesta seguramente cambiará con el pasar del tiempo.

Bueno, Jesús está a punto de decirnos que ese momento no tendrá nada que ver con el dinero, el éxito o la fama. Jesús va a poner todo cabeza abajo. Le invito a abrir su Biblia en el Evangelio de Lucas, capítulo 6. Jesús ha estado mostrando Sus credenciales como el verdadero Rey de Israel y del resto de la creación también.

Él está sanando simplemente con Su presencia a los enfermos, demostrando que es el Mesías anunciado por los profetas. Está demostrando su irresistible autoridad sobre el mundo demoníaco liberando a los cautivos de la opresión de Satanás – lo que también estaba profetizado.

Y ahora, Jesús comienza a demostrar su autoridad espiritual a través de su predicación. Él va a enseñar con la autoridad propia del Mesías, el Dios encarnado, acerca de una gran variedad de temas espirituales. 

Él comienza enseñando sobre el tema de la felicidad en la vida, y nos dice lo que significa ser bendecido. Makarios es la palabra en griego y se refiere al favor de Dios que trae verdadera felicidad.

Esto es lo que significa recibir el favor del Mesías. Esto es lo que significa pertenecerle al Rey del universo y vivir para Él. Esto es lo que significa ser un ciudadano del Reino de Dios. Jesús va a revelar que seguirlo conlleva duras consecuencias. Sin embargo, existen maravillosas promesas para aquellos que decidan hacerlo.

Tristemente, en la iglesia se han metido muchas ideas equivocadas sobre lo que significa ser bendecido. En gran parte, todo gira en torno a la comodidad y la avaricia. Ser bendecido suele significar que Dios le da mucho dinero o salud o liberación. Por eso, lo primero que debemos hacer, es redefinir en nuestras mentes y corazones lo que significa tener la bendición del Rey en nuestras vidas.

Bienaventurados los pobres

En nuestro último estudio, encontramos la primera enseñanza donde el Señor redefine lo que es ser verdaderamente bendecido.

Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Lucas 6:20b

Esto habla de algo mucho más profundo que la bancarrota financiera, la indigencia, y la escases de recursos. Esto habla de una desesperación espiritual. Habla de aquellos que reconocen su condición de pobreza espiritual. Saben que no tienen solvencia, recursos y ganancias espirituales en sí mismos.

Felices son aquellos que dependen enteramente del Rey para entrar en el Reino. Aún podría expresar este versículo como: “Bienaventurados los indefensos, que entienden su situación desamparada y vienen a Cristo confiando solamente en Él”.

Esta es la persona que entrará en el Reino de Cristo. Esta es la persona que disfruta aquí y ahora de lo que significa tener su confianza solamente en la obra de Cristo Jesús.

Bienaventurados los hambrientos

Ahora, en segundo lugar, Jesús nos informa que la gente verdaderamente feliz tiene hambre. Continuamos leyendo la primera parte del versículo 21:

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Lucas 6:21a

El pasaje paralelo en Mateo no es tan resumido como este, y allí encontramos algunas palabras más de parte de Jesús sobre este tema. Él dice: 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6

Primero, Jesús dice que bienaventurados son los espiritualmente indefensos; ahora, el continúa diciendo que bienaventurados son los espiritualmente hambrientos.

Usted muestra que es un ciudadano del Reino de Dios al tener este profundo deseo por justicia de Dios – el carácter justo de Dios – por la palabra justa de Dios.

Creo que Jesús nos habla aquí del deseo de la persona por lo que es correcto. Es decir, desea la justicia es desear lo que es justo, bueno y correcto.

El apóstol Pablo lo escribe de esta manera:

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

Esa debe ser su dieta para una vida recta. Aliméntese de estas cosas: lo honesto, lo puro, lo amable, etc.

Ahora, la frase que Jesús usa aquí, “seréis saciados”, viene directamente del contexto de la granja. Se refería principalmente a engordar el ganado, llenarlo de alimento. Están satisfechos, bien alimentados, están saciados.

Jesús está insinuando esta dinámica: usted queda satisfecho con algo que lo llena, pero luego vuelve a tener hambre; así que, vuelve a buscar más. Usted se da un festín con Su Palabra y Su gloria y Su creación y Sus atributos – todo lo que es justo – y luego, como el Salmista, vuelve a tener hambre de justicia. Leemos en el Salmo 119:20:

Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo. Salmo 119:20a

Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta. Salmo 107:9

Aquí está la paradoja: usted tiene hambre de aquello que lo satisface. Usted se deleita con eso, pero luego vuelve a tener hambre.

Esto es como cuando se junta la familia. Todos vienen corriendo a la mesa con hambre, sirven su plato como si nunca hubieran visto comida en su vida y disfrutan más de lo recomendable. Y luego, un par de horas más tarde, ¿qué es lo que pasa? Está de regreso en la cocina para sacar otra porción de postre o se hace un plato con las sobras. ¿Qué nos demuestra esto? ¡Demuestra que necesita consejería!

No, demuestra que está vivo. Un cuerpo muerto no tiene hambre, pero un cuerpo vivo sigue teniendo hambre. Esto es cierto física y espiritualmente también. Usted anhela la Palabra, la Voluntad, el Camino y la obra de Dios; parece que nunca supera esa sensación de insatisfacción. Nunca deja de necesitar su alimento espiritual porque esta espiritualmente vivo.

¿Qué debe hacer entonces?

Un pastor puritano llamado Thomas Watson, escribió hace siglos comentando este versículo: “Haga todo lo que pueda para promover su apetito espiritual y haga todo lo posible para evitar lo que sea un obstáculo”.[ii]

Recuerde querido oyente, somos lo que comemos. Entonces ¿de qué tiene hambre? Tengamos una dieta consistente de todo lo que es justo y correcto.

Felices son los desamparados, felices son los hambrientos. Ahora Jesús continúa poniendo las cosas de cabeza en esta tercera bienaventuranza. Podríamos expresarla de esta forma: Felices los que sufren.

Bienaventurados los que lloran

Note la última parte del versículo 21:

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Lucas 6:21b

Nuevamente, en contexto, Jesús está describiendo a los ciudadanos del Reino de Dios que viven en este mundo por un tiempo.

Estas son lágrimas de arrepentimiento y humildad ante Dios. Esto es lo que un autor llamó la ruptura emocional que acompaña el reconocimiento de la pobreza espiritual. Los que lloran aquí, son los que experimentan el dolor del arrepentimiento.[iii]

Santiago menciona este mismo tipo de llanto en su carta cuando dice:

Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:9-10

Éste es el dolor que uno siente por el pecado según la voluntad de Dios y lleva al arrepentimiento. Es un llanto que conduce a la salvación y la salvación es su entrada al Reino de Dios. Estas son lágrimas de tristeza que nos llevarán después a la risa en nuestro futuro hogar.

Sin embargo, la risa y la alegría no están reservadas solamente para el futuro Reino de Dios. Nosotros somos evidencia de Su gozo ahora. La felicidad puede y debe ser una característica del cristiano hoy en día.

Estoy de acuerdo con el teólogo Oswald Sanders, que escribió sobre este pasaje:

“Deberíamos entender que las arrugas alrededor de los ojos de los creyentes cuando ríen son marcas de fe. La risa no es necesariamente pagana. Y una iglesia va por mal camino cuando quita la risa del santuario y la deja exclusivamente al comediante”.[iv]

Cuan cierto. La alegría en el creyente fiel demuestra su fe en el Señor. Demuestra su gratitud, contentamiento y esperanza en una vida difícil. Y eso nos ayuda a afrontar el día a día de buena manera. Salomón escribió: 

“El corazón alegre constituye buen remedio” (Proverbios 17:22).

Y necesitamos una dosis de esa buena medicina hoy.

Bienaventurados los desechados

Encontramos una bienaventuranza más aquí, en Lucas 6, donde el Señor expone la realidad del rechazo de Sus discípulos. Él no se anda con rodeos, sino que dice claramente en el versículo 22:

Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Lucas 6:22

Note que Jesús no dice aquí “Si es que la gente llegara a odiarlo”, sino bienaventurados serán “cuando la gente los odie”. Él no dice: “en el raro caso que los excluyan”, sino “alégrense cuando los excluyan, insulten y desprecien”.

El Señor usa cuatro verbos para describir lo que un ciudadano del reino de Dios puede esperar en esta vida:

Primero, Él dice que seremos aborrecidos. Este verbo significa ser detestado, perseguido con odio. El mundo no lo va a dejar en paz.

En segundo lugar, seremos apartados o excluidos. Esto significa ser repudiado, marginado por familiares y amigos.

La historia cuenta que, en el primer siglo, se marginaba a los judíos convertidos al cristianismo, borrando sus nombres de la lista de membresía de la sinagoga.[v]

Esto significaba que ya no tendrían relación con la comunidad ni la nación judía. Fueron desheredados, repudiados y odiados por sus vecinos y familiares, así como muchos cristianos lo son en todo el mundo hasta el día de hoy.

Tercero, Jesús les promete a Sus discípulos que serán vituperados. Esto significa ser menospreciado, pisoteado, denunciado, criticado, censurado, oprimido.

Y muchos de sus discípulos también sufrirán lo que Jesús añade en cuarto lugar aquí – este cuarto verbo: desechado. Desecharán su nombre como malo. Eso hace referencia a ser difamado.

En otras palabras, el mundo toma el paso final de arruinar la reputación de un creyente y convertirlo en sinónimo de algo malo, cuando el creyente no ha hecho nada más que el bien.

Dependiendo de en el lugar y la época en que viva, esto aumentará o disminuirá. No pasó mucho tiempo para que el Imperio Romano convirtiera el nombre “cristiano” en sinónimo de algo malo. Acusaban a los cristianos de ser caníbales diciendo que comían carne y bebían sangre humana tergiversando el significado de la santa cena.

Acusaron a los cristianos de tener orgías cada semana, ya que los creyentes se reunían cada domingo para adorar al Señor en lo que llamaban “fiestas de amor”. No era más que una forma de referirse al gozo de la comunión y el amor de la congregación cuando se juntaban para orar, escuchar la Palabra y celebrar la cena del Señor.

Un historiador que leí señalaba, que además de todo esto la sociedad acusó a los cristianos de odiar a la humanidad. Los llamaron “enemigos de la humanidad”.

Y por varias razones.

Para comenzar, los cristianos predicaban sobre la ira y el juicio de Dios. O sea, ¡que faltos de amor dándome un mensaje de condenación! ¡Cómo alguien podría adorar a este Dios de juicio!

Ellos se negaban a participar en actividades sociales y festivales que incluían inmoralidad o idolatría; esto los convertía en antisociales. Evidentemente no amaban a su comunidad.

Los consideraban traidores porque se negaban a llamar a César, Señor; porque sólo consideraban a Cristo como su Señor.[vi]

Y por esto, los creyentes que amaban a su prójimo y amaban a su mundo, fueron llamados “aborrecedores de humanidad”. Fueron difamados y odiados por causa de Cristo.

Jesús promete aquí en su sermón, que el mundo buscará arruinar su buen nombre:

  • En China hoy, al cristiano se lo considera una amenaza.
  • En Corea del Norte se lo considera traidor.
  • Al creyente bautizado en Japón se lo considera desleal a sus ancestros.
  • El cristiano en los países musulmanes es un infiel.

En nuestra propia cultura, el cristiano cada vez recibe mayor oposición y se lo juzga como intolerante, homofóbico, retrógrado, crítico, falto de amor y; sí, alguien que incita el odio.

Jesús promete que los seguidores de Cristo van a ser en alguna medida: detestados, repudiados, criticados y difamados. Pero ¿cuál es la verdadera razón? Jesús dice nuevamente en el versículo 22, “Por causa del Hijo del Hombre”.

En otras palabras:

  • debido a nuestra creencia en Jesús como Señor – qué fanático.
  • debido a nuestra creencia en el Evangelio bíblico del cielo y el infierno, pecado y salvación – qué crítico y moralista.
  • debido a nuestra creencia en las afirmaciones de Dios sobre el género y la sexualidad – qué retrógrado.
  • debido a nuestra creencia en el diseño de Dios para el matrimonio y la familia – qué intolerante de otros estilos de vida.
  • debido a nuestra creencia de que Jesús es Dios encarnado, “el camino la verdad y la vida”, el único camino hacia el Padre – qué cerrado de mente.

Entonces, no es porque usted odie a la humanidad, porque sea retrogrado o intolerante, antisocial o falto de amor; sino porque usted simplemente cree en la Palabra de Dios. Bueno, si usted cree todo esto le espera una tormenta de persecución y problemas.

Tenga esto en mente: en ese momento, los discípulos estarían más que confundidos. Ellos están rodeados de miles de personas adorando y clamando por acercarse a Jesús. “Qué quiere decir con que seremos odiados, excluidos y vituperados por asociarnos con Él?[vii]

“¡Mira a tu alrededor Señor! Todos te aman. Eres el mejor.”

Más adelante durante el ministerio de Jesús, cuando el rechazo hacia Jesús comienza a crecer, se nos dice en el Evangelio de Juan, que muchos de sus discípulos lo abandonaron y ya no caminaban con Él (Juan 6).

  • ¿Qué hará usted cuando le echen a perder su reputación?
  • ¿Qué hará usted cuando por seguir a Jesús, no consigue más amigos, sino que lo abandonan?
  • ¿Qué hará cuando lo ridiculicen o lo despidan del trabajo por sus creencias?
  • ¿Qué hará cuando seguir a Jesús no parezca traerle beneficios?

Jesús quiere que sus discípulos tengan una visión a largo plazo; así que, dice en el versículo 23:

Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. Lucas 6:23

En otras palabras, usted está recibiendo el mismo trato que tuvieron los profetas que dijeron la verdad en su generación. ¿No le gustaría tener la recompensa del profeta Isaías, Jeremías o Daniel?

Los enemigos de los profetas no tuvieron la última palabra, Dios la tuvo. Los enemigos del evangelio en cada generación nunca tendrán la última palabra. Recuerde que el día de su vindicación y recompensa y justicia está por llegar. No deje que su perspectiva se quede estancada en lo que ve a hoy.

Conclusión

En una calurosa tarde de octubre de 1982, el estadio de los Badgers de Wisconsin estaba lleno. Más de 60.000 fanáticos estaban allí para animar a su equipo de fútbol americano universitario. Todos cantaban y alentaban a su equipo; pero no pasó mucho tiempo hasta que se hizo evidente que el equipo contrario era mucho mejor.

Lo extraño, sin embargo, fue que a medida que el marcador se abultaba más y más en su contra, los estallidos de aplausos y gritos de alegría de los aficionados de Wisconsin aumentaban. ¿Cómo podían estar más alegres y animar más cuando estaban aplastando a su equipo en el campo?

Bueno, resulta que, a unos kilómetros de distancia, otro equipo de la misma ciudad estaba jugando al mismo tiempo. Era el equipo profesional de beisbol que estaba abriéndose paso a las finales de las grandes ligas. Su equipo estaba ganando. La mayoría de los aficionados en este partido universitario estaba escuchando en la radio lo que pasaba en el otro partido y respondían con alegría a algo muy diferente de lo que estaba sucediendo en el campo frente a ellos.[viii]

Jesús dice aquí básicamente: “salten de alegría. Gócense. Alégrense”. Pero ¿cómo? Solo mira lo que está pasando en el campo aquí al frente de mis ojos. Jesús nos está recordando que eso no es todo lo que hay. Estamos ganando el partido más importante.

El apóstol Pablo lo expresó de esta manera:

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:16-18

Asegúrese de estar sintonizado en la frecuencia del Reino de Dios. No permita que la señal se debilite o llegue distorsionada por la interferencia de este mundo y todas las cosas temporales.

Usted le pertenece al Rey; Su Reino viene pronto; y resulta que usted tiene una herencia allí y un futuro que va mucho más allá de su imaginación.


[i] LeRoy Lawson, Matthew (Stanford Publishing, 1986), p. 277

[ii] Adaptado de Thomas Watson, The Beatitudes (The Banner of Truth Trust, 1660; reimpresión, 1985), pag. 134

[iii] Adaptado de John MacArthur, Luke: Volumen 2 (Moody Publishers, 2011), pág. 97

[iv] Cita adaptada de R. Kent Hughes en Luke: Volumen 1 (Crossway Books, 1998), p. 219

[v] Adaptado de Darrell L. Bock, Luke: Volumen uno (Baker Academic, 1994), p. 579

[vi] Adaptado de Enciclopedia pictórica de Zondervan: Volumen 4 (Zondervan, 2002), p. 142

[vii] Bruce B. Barton, Comentario bíblico de aplicación a la vida: Lucas (Tyndale, 1997), pág. 153

[viii] Revista Leadership: out of print/undated. Ilustración enviada por Greg Asimakoupoulos, Naperville, Illinois

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey. Puede ser usado sin fines de lucro y con las atribuciones necesarias.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas provienen de las versiones Reina Valera 1960, La Biblia de las Americas y la Nueva Biblia de las Americas.

Reina-Valera 1960 ® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Usado con permiso.

La Biblia de las Américas (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usado con permiso. www.LBLA.com

Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 by The Lockman Foundation. Usado con permiso. www.NuevaBiblia.com

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