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Rasgos de un discípulo de Jesucristo

Es fácil caer en la tentación de proyectar una imagen diferente de quien realmente somos. Sin embargo, cuando Jesús predicó en el Sermón del Monte, él reveló el verdadero carácter de quienes le siguen, dejando al descubierto la condición real de nuestro corazón. Jesús nos llama a examinarnos con honestidad y reflejar ciertas características que deben marcar a sus seguidores.
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Introducción

Mi nieto me contó hace poco que había visto la película clásica del Mago de Oz. Es difícil de creer ya tenga como un siglo de antigüedad. Como tiene seis años, le pregunté si hubo algo en la película que le dio miedo. Todavía me acuerdo cuando la vi por primera vez y quedé traumado con esos monos voladores. Tuve pesadillas por semanas y ya tenía 16 años.

Hablamos de algunas de las escenas y especialmente del momento cuando Dorothy, el hombre de hojalata, el espantapájaros y el león finalmente lograron entrar al palacio del Mago y su rostro estaba en una pantalla gigante. Era imponente e impresionante.

Pero entonces, su perrito salió corriendo y corrió la cortina de una pequeña cabina, y detrás de la cortina había un pequeño anciano hablando en un micrófono, moviendo todo tipo de palancas y ruedas para hacer efectos de sonido y humo. Era su rostro el que estaba proyectado en la pantalla. 

Cuando se dio cuenta de que lo habían descubierto, en lugar de detener su farsa gritó en el micrófono: “¡No presten atención a ese hombre detrás de la cortina!”.[i]

La verdad es que esa divertida escena muchas veces nos representa. Buscamos aparentar ser mejores o diferentes a lo que somos en realidad. “No presten atención a quien realmente soy, no importa el hombre de detrás de la cortina; solo presten atención a la pantalla.”

Estamos estudiando el famoso sermón de Jesús que conocemos como el sermón del monte – o más precisamente podríamos describirlo como el sermón del altiplano. Jesús va por la mitad de su sermón; y ahora está punto de correr la cortina, por así decirlo, y darnos a todos una dosis de realidad.

Le invito a abrir su biblia en el Evangelio de Lucas capítulo 6. Entre más estudiaba los versículos que siguen, más evidente era para mí que Jesús, aquí, nos entrega algunas verdades que efectivamente corren la cortina de nuestras vidas y nos dejan al descubierto. Básicamente, Jesús busca que nos veamos tal como somos. Él define en términos realistas algunas de las características de un verdadero discípulo en crecimiento. Así es como realmente debe ser un discípulo de Jesucristo.

Al escuchar sus palabras, seremos confrontados con la realidad y desafiados a dejar las apariencias y vivir como verdaderos discípulos del Señor. Mientras recogemos estas invaluables perlas de sabiduría del Señor, quiero que tomemos nota de al menos cuatro rasgos de un discípulo de Jesucristo en crecimiento.

Generosidad genuina 

El primer rasgo podría llamarse “generosidad genuina”. Continuamos nuestro estudio en Lucas 6, versículo 38. Allí leemos:

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38

Jesús está usando una ilustración que su audiencia entendería fácilmente.

El teólogo Darrel Bock describe esta típica escena del primer siglo cuando escribe: “El maíz se media de una forma establecida. El vendedor se agachaba y ponía un recipiente medidor entre sus piernas. Primero lo llenaba hasta 3/4 partes de su capacidad y agitaba el recipiente con un movimiento giratorio para que el contenido se asiente. Luego lo llenaba hasta arriba y le daba otra sacudida. 

A continuación, presionaba el maíz con ambas manos comprimiéndolo. Luego hacía un agujero en el medio y vertía aún más granos allí, lo compactaba periódicamente, hasta que ya no había más espacio para un grano más en el recipiente. De esta manera se le garantizaba al comprador una medida completa. Simplemente, no podía caber más”.[ii]

Eso significa entonces que la medida fuera buena, apretada y remecida. Pero, el Señor modifica un par de elementos comunes. Primero, el Señor dice que el recipiente no solo está lleno hasta el borde, está rebosando. O sea, se derrama por todas partes sobre el regazo del destinatario.

La palabra traducida regazo hace referencia a una especie de bolsillo que se formaba en el pliegue de la túnica.[iii]

No solo está lleno, está desbordándose.

En segundo lugar, quiero que observe que, en su ilustración, Jesús no habla de vender grano o maíz. La palabra “vender” no aparece. La palabra que Jesús usa es “dar”. Note:

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando…”

Note esto: el discípulo de Jesucristo no aparece aquí ilustrado como un vendedor generoso, aunque es bueno cuando usted es justo, honesto y aún generoso en los negocios.

Pero Jesús no está elogiando aquí a un vendedor generoso. Él está describiendo a un dador generoso. Así es como usted debe dar.

De hecho, Jesús ni siquiera usa la palabra dinero aquí en su ilustración. Y eso es porque Él está describiendo a un discípulo que da incluso más allá de lo que puede pagar con su tarjeta de crédito. Da algo más profundo que un recipiente de trigo. Esto va más allá aún de lo material.

Jesús está corriendo el telón y mostrándonos el espíritu que deben tener sus discípulos. El corazón de un ciudadano del reino de los cielos debe ser generoso.[iv]

La pregunta con la que Jesús nos confronta entonces es: ¿Vive usted con ese espíritu? ¿Es una persona tacaña o generosa? ¿Da voluntariamente de su tiempo, talentos, y aun dinero para servir a la iglesia? ¿Tiene el deseo de satisfacer las necesidades de otros? Puede ser con una canasta de comestibles, una palabra de ánimo, compartiendo sus dones espirituales sirviendo a una familia de la iglesia; ofreciendo su casa, sus herramientas, su disposición.

Un discípulo de Jesucristo debe caracterizarse por esta clase de generosidad genuina.

Conformidad cautelosa

En segundo lugar, Jesús describe lo que me gustaría llamar “conformidad cautelosa.” El Señor hace una pregunta retórica en el versículo 39:

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Lucas 6:39b

Mateo incluye más detalles de esta lección del Señor, y vemos que está hablando de los falsos maestros (Mateo 7:15).

Jesús ya ha descrito a los líderes religiosos como personas ciegas espiritualmente. En Mateo 15:14, dijo que eran ciegos guiando a otros a la ceguera espiritual. Esta es una devastadora condenación por parte de Jesús sobre el mundo religioso de su tiempo. Ellos hacían discípulos que terminaban siendo tan malos como sus profesores. Tenían un sistema religioso que producía gente tan ciega como sus maestros.[v]

El punto es que debemos ser cautelosos cuando decidimos a quien escuchar ¿por qué? Porque Jesús dice, que usted no solo los escucha, sino que también se vuelve como ellos. 

Esa es la advertencia de Jesús aquí en versículo 40:

El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestroLucas 6:40

Jesús no dice que el discípulo va a ser más listo que su maestro, más elocuente o más ampliamente usado. Jesús dice algo mucho más preocupante, Él dice que usted será como su maestro. Usted se conformará a las enseñanzas y la forma de ser de su maestro.

Normalmente decimos: “De tal palo, tal astilla”. Jesús dice: “De tal profesor, tal alumno; de tal maestro, tal discípulo”.

En el mundo antiguo la relación entre un profesor y su alumno era mucho más personal que hoy. Había mucha interacción. No había una biblioteca a la que el profesor podía enviarlo para leer la última publicación sobre cierto tema. Él debía conversarlo con usted. Uno terminaba viviendo prácticamente con su mentor.[vi]

Terminaba adoptando, no solo sus enseñanzas, sino sus actitudes e incluso su forma de ser.

Si le preguntara cuál fue uno de sus profesores favoritos en la escuela o en la universidad, quizás pueda mencionar a uno o dos. Y probablemente esos profesores dejaron su marca en usted, no por su gran intelecto o preparación académica, sino por su forma de ser, por su actitud o perspectiva de la vida. Algunos de ellos lo marcaron por el resto de su vida. 

Entonces, como discípulo en crecimiento, tenga cuidado con lo que está leyendo y mirando. Tenga cuidado con las personas que está siguiendo y escuchando.

Jesús dice aquí que no solo aprenderá de ellos, usted se volverá como ellos. Usted no solo está mirando un video o escuchando un programa, usted está adquiriendo una personalidad.

Usted se va a conformar a sus maestros, así que sea cauteloso. Asegúrese de estar aceptando solo buenas influencias en su corazón. 

Los discípulos de Jesucristo se deben caracterizar por:

  • Generosidad genuina.
  • Conformidad cautelosa.

Ahora en tercer lugar, están marcados por una humildad honesta.

Humildad honesta

Note el versículo 41:

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Lucas 6:41

Ahora, pausemos aquí por un momento para entender mejor este dicho del Señor que es, a la verdad, un tanto cómico.

Aquí hay un personaje con un tronco metido en el ojo. La palabra traducida “viga” aquí no se refiere a un palito sino de una gran viga estructural – Un soporte de madera lo suficientemente grande como para sostener el techo de una casa.[vii]

Esta es una viga de unos seis metros de largo, y ahí la tiene atascada en el ojo. Puede imaginárselo derribando a todos mientras camina. Cuando llega a la iglesia, todos se agachan para esquivar el golpe.

Pero me parece interesante que este hombre es muy atento y observador. Jesús dice que ve a su hermano por allá. La implicación es que este es otro creyente. Él ve su hermano en la fe allá al otro lado del salón y nota que tiene una paja en su ojo.

Esta palabra traducida paja se puede traducir como “una viruta de madera”. Su traducción quizás lo traduzca “una astilla”. Es literalmente una mota de aserrín.[viii]

Pero lo más importante para tener en cuenta aquí, es que ambos hombres tienen el mismo problema. Una mota de aserrín y una viga de madera son idénticas en naturaleza, la única diferencia es el tamaño del problema.[ix]

Uno tiene un problema del tamaño de una viga y el otro apenas está comenzando. Y el señor con la viga toma nota del señor con la astilla. Me sorprende que el señor con la viga pueda siquiera ver algo.

Pero el mayor problema aquí es el hecho que el señor cabeza de viga no quiere dejarlo en paz. Quiere hacerle una cirugía.

Jesús dice en el versículo 42:

O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo.  Lucas 6:42a

Jesús está describiendo esta escena divertida en la que el señor cabeza de viga persigue al señor Astilla por toda la sinagoga y trata de arrinconarlo.

Seguramente, todos estaban riendo al escuchar esta historia. Nos sonreímos nosotros también, pero cuando pensamos en lo que está diciendo, nos damos cuenta de que Jesús simplemente ha corrido la cortina y nos ha mostrado nuestra realidad.

Tenemos una ceguera sorprendente cuando se trata de nuestro propio pecado y una capacidad de observación igualmente sorprendente cuando se trata del pecado en la vida de otra persona.[x]

Miramos nuestros pecados a través de un telescopio y los de otros con un microscopio. Detectamos muy fácilmente la paja en el ojo de los demás y no prestamos atención a la viga en nuestro propio ojo. 

Ahora, Jesús no va a decirle a sus discípulos: “pero no se preocupen de esto. Así en nuestra naturaleza. Solo es que así somos”. No, Él continúa diciendo en el versículo 42:

Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo… Lucas 6:42b

O sea, no se ponga una máscara para tratar de ocultar esa viga. No va a poder esconderlo por mucho tiempo. Enfrente la realidad, admítalo, confiéselo. Esto significa que un discípulo de Jesucristo adopta este tipo de humildad honesta acerca de sí mismo. Reconoce su pecado y viene al Señor pidiendo perdón.

Déjeme llevarlo de regreso al versículo 41 por un momento: el Señor revela por qué solemos ignorar la viga en nuestras propias vidas. Él usa dos verbos diferentes para observar. Le invito a subrayar estas palabras. Jesús dice:

“Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano,  y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo”

El primer verbo, mirar, es una palabra que significa “observar correctamente, ver con entendimiento”.

Entonces, el Sr. Cabeza de Viga observa correctamente que su hermano tiene un problema. Pero Jesús luego pregunta: “Pero por qué no echas de ver la viga en tu propio ojo”. Aquí Jesús cambia el verbo a uno que significa “ver con reflexión”.

En otras palabras, este hombre no ha reflexionado sobre su propia vida. No ha reconocido sus propias luchas y fracasos. De hecho, esto parece implicar que él prefiere concentrarse en todos los demás, mientras ignora su propio pecado.

Esto es lo que lleva a un discípulo de Jesucristo hacia una vida santa: Una honesta humildad. Debe reflexionar de manera realista sobre lo que Dios necesita hacer en su propia vida especialmente cuando nota pecados en la vida de otros.

¿Puede detectar el pecado en otros? ¿Puede discernir sus debilidades? ¿Puede ver incluso la astilla más pequeña en sus ojos?

Bueno, la próxima vez que detecte un pecado en la vida de su hermano o su hermana, hágase la siguiente pregunta: Cuando veo ese pecado en ellos, cuando veo sus problemas y debilidades y errores, ¿será porque también están en mi vida?

Con esa clase de honesta humildad y reflexión, su vida permanecerá limpia en constante confesión y arrepentimiento.

Habiendo entendido ese concepto, no se pierda ahora el consejo del Señor. Jesús nos dice que nos encarguemos de la viga en nuestras propias vidas, pero note que la responsabilidad no termina allí. Él nos anima a ir y ayudar a nuestro hermano en pecado para lograr la victoria en su vida. Observe el final del versículo 42:

… Y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. Lucas 6:42c

Jesús no dice, “usted solo encárguese de su propio pecado, y nunca se meta en la vida de los demás. ¿Quién se cree que es para juzgar a otros? Es más, recién vienes saliendo de un pecado más grande.” No. Jesús dice: Ahora está listo para ayudar a su hermano. Ahora tiene el espíritu adecuado: una humildad honesta.

El antiguo pastor, Juan Crisóstomo, escribió en el siglo cuarto, “[Ahora está listo para] corregir a su hermano, no como un enemigo, sino como un médico.”[xi]

Es muy probable que Dios quiera utilizarlo en la vida de otros para ayudar, alentar, confrontar y orientar. Pero es esencial que esté creciendo en estas áreas con las que Jesús nos confronta. Debemos crecer en: 

  • Generosidad genuina.
  • Conformidad cautelosa.
  • Humildad honesta.

Uno más:

Integridad interna

Continuamos leyendo el versículo 43:

No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.Lucas 6:43-45

Nuevamente, Jesús corre la cortina y expone dos asuntos: las obras que provienen de nuestras vidas, y las palabras que salen de nuestras bocas.

Él compara las obras con un fruto en esta ilustración. Un árbol malo no puede producir buenos frutos, solo producirá malos frutos. La palabra traducida malo significa podrido o descompuesto.

La naturaleza del árbol determina el carácter del fruto. Por eso, él dice en versículo 44: no puedes recoger higos de un espino o uvas de una zarza.

Probablemente, todos se habrían reído o sonreído al escuchar a Jesús decir esto. Al menos habrían asentido y pensado, “Por supuesto que no se puede hacer eso”.

No puedo a salir al frente de mi casa y enojarme con el árbol porque no produce una dona cubierta de chocolate. ¿No sería genial tener un árbol de donas? Pero no existen. Ya lo busqué por internet.

Es tan ridículo como una persona con una viga metida en el ojo. Jesús está usando esta hipérbole cómica – una exageración – para que nadie olvide el punto que quiere hacer. Y el punto es el siguiente: nunca vamos a producir exteriormente lo que no somos en nuestro interior.

Lo que hay en nuestro corazón se mostrará en nuestras manos. Lo que sale de nuestras bocas proviene de nuestro corazón. Lo que hay internamente en nosotros, eventualmente va a salir a la luz.

En su comentario sobre este pasaje, Warren Wiersbe cuenta de una vez que escuchó a un hombre disculpándose con su amigo por decir unas malas palabras. Él le dijo: “Perdón, yo no soy así de verdad. No sé de donde salió eso”. A lo que su amigo respondió: “Debió estar dentro tuyo, o si no, no habría salido”.[xii]

He visto documentales donde atrapan a un criminal – un asesino o estafador – y después uno los escucha decir la famosa frase, “No era yo mismo. Así no soy de verdad”.

La verdad es que nuestras manos, nuestras acciones y nuestras palabras delatan quienes somos realmente.

El pastor Kent Hughes comenta sobre este texto: “Si los comentarios de una persona son impíos, esa es una persona impía; si sus palabras son groseras, es una persona grosera; si habla de cosas mundanas, es mundano; si su conversación es carnal, es una persona carnal; si sus palabras son malas, es una mala persona”[xiii]

Lo que decimos y hacemos externamente, refleja aquello que tenemos en nuestro interior y en nuestro corazón. Como dijo el teólogo John Phillips: “Decimos lo que decimos y hacemos lo que hacemos porque somos lo que somos”.

Entonces el discípulo de Jesucristo debe tomar seriamente el problema y tratarlo de raíz. Debe abordar el problema del corazón: Necesitamos el poder transformador de la Palabra de Dios a través del ministerio del Espíritu Santo para cambiar y crecer en integridad. De esa manera, cuando corran la cortina de nuestras vidas, aquello que hay detrás, en nuestro interior, nuestra vida privada, sea lo mismo que aparezca en la pantalla de nuestra vida pública. Es la misma persona.

Eso no significa que es perfecto, pero está progresando y creciendo en generosidad genuina, conformidad cautelosa, honesta humildad e integridad interna. Así es un ciudadano del reino de los cielos. Esos son los rasgos de un discípulo de Jesucristo.

Querido oyente, no se desanime. Siga adelante; no renuncie; mantenga el curso. Y tenga por seguro que el que comenzó en usted la buena obra, la perfeccionará hasta aquel día cuando el Señor lo llame a su presencia y disfrute de la perfección y la comunión perfecta con su amado Salvador Jesucristo.


[i] Cita/escena de la película adaptada de Bruce B. Barton, Life Application Bible: Luke (Tyndale, 1997), pág. 167

[ii] Darrel L. Bock, Luke: Volumen uno (Baker Academic, 1994), p. 607

[iii] Ibídem.

[iv] Adaptado de R. Kent Hughes, Luke: Volumen uno (Crossway Books, 1998), pág. 235

[v] Ivor Powell, Luke’s Thrilling Gospel (Publicaciones Kregel, 1984), pág. 156

[vi] Bock, pág. 612

[vii] David E. Garland, Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament (Zondervan, 2011), pág. 285

[viii] Bock, pág. 614

[ix] J. Dwight Pentecost, The Wordw and Works of Jesus Christ (Zondervan Academic, 1981), pág. 185

[x] Adaptado de Hughes, pág. 239

[xi] Douglas Sean O’Donnell, Matthew (Crossway, 2013), p.190

[xii] Warren W. Wiersbe, Sea compasivo: Lucas 1-13 (Victor Books, 1989), pág. 79

[xiii] Hughes, pág. 242

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey. Puede ser usado sin fines de lucro y con las atribuciones necesarias.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas provienen de las versiones Reina Valera 1960, La Biblia de las Americas y la Nueva Biblia de las Americas.

Reina-Valera 1960 ® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Usado con permiso.

La Biblia de las Américas (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usado con permiso. www.LBLA.com

Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 by The Lockman Foundation. Usado con permiso. www.NuevaBiblia.com

Pies de nota han sido provistos para citar las fuentes correspondientes cuando el texto lo ha requerido. En caso de haber omisiones no intencionales, futuras revisiones incluirán las anotaciones apropiadas.

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