Lección 4: Seguridad

Lección 4: Seguridad

Pasaje Bíblico: 1 Juan 2:3-6.

¿Alguna vez cuestionó si es verdaderamente salvo? ¿Cómo puede determinar usted si es un cristiano genuino? En estos versículos, Juan nos entrega al menos tres principios que nos indican y aseguran si es que somos cristianos verdaderos. ¡Así es cómo puede saber que es salvo!

Transcripción

Introducción

¿Cuánto debería pesar una tonelada? ¿Quién define la longitud de una milla o una pulgada? ¿cómo debe avaluarse un metal precioso?

Estas preguntas surgieron con la unión de las primeras 13 colonias en Estados Unidos. Alguien tenía que regular todo eso o la economía nunca saldría adelante. Alguien tenía que fijar un estándar.

Ambos George Washington y Thomas Jefferson habían estado tratando de tomar esta decisión en un tiempo cuando se estaban usando una enorme variedad de sistemas.

Los granjeros en aquellos tiempos no estaban seguros si debían usar el sistema inglés o inventar sus propias medidas. No sabían si tenían que seguir las medidas de peso estadounidenses, francesas o alguna medida popular. La oficina de aduanas necesitaba tener un estándar definido.

Ese poder de determinar y mantener estas definiciones de pesos y medidas y un millón de problemas relacionados a todo esto finalmente se delegó al Congreso en 1776.

John Adams propuso en 1821 que Estados Unidos debía adoptar el sistema métrico que se usaba en Francia, pero el congreso no estuvo de acuerdo. Ellos escogieron adoptar y perfeccionar el sistema de medidas inglés.

En 1836, la responsabilidad de determinar pesos y medidas pasó del Congreso a la Tesorería, originalmente denominada, La Oficina de Pesos y Medidas Estándar.

Esa responsabilidad y autoridad ha cambiado de manos y nombres a través de los años – de hecho, en 1988, su nombre cambió otra vez, y ahora se llama “el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.”

Hace un siglo atrás, tenía un personal de 12 personas, junto a no más de 5 científicos invitados para supervisar.

Hoy, tiene un personal de 4.600 científicos, ingenieros, técnicos, investigadores, especialistas y personal administrativo junto con un presupuesto anual de 1 billón de dólares.

La razón es simple – con cada invento y cada producto que se vende al público, se necesita regular y supervisar para que se cumplan los estándares establecidos.

Esta oficina no solo determina pesos y medidas; sino que pesa materiales y productos; hace investigaciones en los campos de la ingeniería, química, física, calidad de construcción, electrónica, ciencia computacional, sistemas de información, sistemas de fabricación, etc., etc.

Un artículo que encontré mientras estudiaba decía que el 50% de los productos nacionales en bruto, de alguna forma tienen que rendirle cuentas al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.[i]

Y todo comenzó en las primeras colonias con las preguntas:

  • ¿Cuánto pesa esto?
  • ¿Cuan largo es esto otro?

No pasó mucho tiempo para que en la iglesia de primer siglo empezaran a surgir las preguntas: ¿cómo es un cristiano genuino? ¿quién define la naturaleza y los ingredientes del evangelio? ¿qué significa ser verdaderamente espiritual?

Los apóstoles entonces, bajo la inspiración del Espíritu Santo escribieron los estándares y medidas del cristianismo.

Juan, el último de los apóstoles, está a punto de entregar la respuesta a la pregunta que se ha hecho una y otra vez en la historia de la iglesia – ¿Como puede uno determinar quién es un cristiano verdadero?

Lo que también responde a la pregunta, “Como puede un cristiano tener seguridad de que ha alcanzado los estándares divinos – los pesos y medidas bíblicos por así decirlo – de un cristiano verdadero.”

Juan, a través de esta primera carta, claramente quiere que el cristiano sepa… que tenga la seguridad.

Y fue necesario que él lo hiciera ¿no es así? Porque nosotros no podríamos hacerlo, o delegarlo a otra persona. Se necesitó la palabra de Dios inspirada a través de un apóstol.

Hay una enorme cantidad de estándares y medidas humanas a través del mundo que dicen, por ejemplo:

  • Que usted no puede estar seguro de que es un verdadero cristiano a menos que cumpla con ciertos requisitos externos impuestos por tal o cual persona o grupo.
  • Que usted no puede estar seguro de que es un cristiano de verdad a menos que se una a cierta iglesia o causa religiosa.
  • Que usted no puede estar seguro de que es un cristiano a menos que haya experimentado lo que ellos han experimentado.
  • Que usted no puede estar seguro a menos de que haya hecho lo que ellos han hecho… o no haga las cosas que ellos no hacen… o que no se junta con ciertas personas… etc., etc.

Alguien me envió este poema hace un tiempo atrás. Con un poco de humor ilustra este mismo asunto.

Dice:

Soñé que la muerte venia la otra noche a buscarme

Y las puertas del cielo frente a mí se abrían grandes

Un ángel con una aureola brillante

Me hacía señas para que entrase

Pero allí vi completamente anonadado

personas que había juzgado y etiquetado

de poco valor y espiritualmente inadecuados

Palabras de indignación llegaron a mis labios

Pero nunca alcance a soltarlas

Porque cada rostro perplejo reflejaba

Que mi presencia allí ninguno de ellos esperaba

 El apóstol Juan se especializa en presentar la doctrina de la seguridad de salvación. De hecho, varias veces él va a escribir claramente, “Así es como puede saber que es un cristiano verdadero – Aquí está el estándar divino.”

 

¿Cómo Saber Si Es Un Verdadero Cristiano?

En el capítulo dos de 1 Juan, él entrega al menos tres principios que nos indican y aseguran si es que somos cristianos verdaderos.

Así es como usted puede saber que es salvo.

  1. El primer principio que fundamenta nuestra seguridad de salvación es el principio de obedecer.

Juan comienza en el capítulo 2, versículo 3 diciendo.

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

Quizá esté pensando, “En ese caso, estoy frito… ¡nunca voy a tener seguridad de salvación!”

Primero que nada, la carta de Juan tiene la intención de animar al creyente, no aterrorizarlo. He leído comentaristas de esta epístola que están convencidos de que Juan está tratando de asustar a la gente por atreverse a creer que son cristianos genuinos.

Ese no es el corazón y ni espíritu de esta carta que comienza diciendo, hijitos míos (2:1) – una carta dirigida a los amados hijos en la fe de Juan.

Estudiemos con mayor detenimiento este versículo. Dice: En esto sabemos que nosotros le conocemos. Esta es la primera de las 25 veces que el verbo saber aparece en esta carta. Y Juan escoge el verbo ginosko (γινωσκω) en griego para referirse al conocimiento adquirido por experiencia personal.[ii]

Hay otro verbo griego para saber que es oida (οιδα) que significa obtener conocimiento a través de información.[iii]

Así que los griegos usaban palabras diferentes para saber. Estaba el saber adquirido a través de la experiencia personal y el saber adquirido a través de la instrucción personal.

Y hay una gran diferencia.

Esto me recuerda la historia que leí acerca de un niñito que empezó a gritar y llora. Su madre fue corriendo para ver que estaba pasando, y vio que su hermanita le estaba tirando el pelo. La madre logró que su hija lo soltara, y luego abrazó a su hijito y le dijo: “Mi amorcito, ella no sabe que duele.” Ella salió de la habitación y segundos después, era la niña que estaba llorando. La madre volvió corriendo y cuando entrando a la habitación, su hijo la miró y le dijo, “Ahora ella sabe.”

El apóstol Pablo usó este verbo cuando escribió, “A fin de conocerle” (Filipenses 3:10) Ginosko. A fin de poder interactuar en un nivel personal, a través de la experiencia. Pablo estaba diciendo: “No solo quiero más información acerca de Él. Quiero tener una interacción personal y una comunión con Él.”

Un erudito en griego escribió que este verbo no solo implica una relación personal entre el conocedor y lo conocido, sino que también implica que aquel que está conociendo es influenciado por el objeto que está conociendo.[iv]

Así que, lo que Juan está escribiendo aquí es simplemente esto, “Así es como pueden saber que están interactuando personalmente y están en comunión y están bajo la influencia de Cristo – ahora note, versículo 3, si guardáis sus mandamientos.”

La palabra mandamiento se refiere a un mandato u orden – no es la palabra nomos (νομος) que hace referencia a la Ley de Moisés.[v]

Juan está pensando específicamente en los mandamientos de Cristo para el creyente. Esta es la gran comisión de Cristo a sus apóstoles: “Haced discípulos, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.”

Las cartas del Nuevo Testamento están llenas de los mandamientos de Cristo, y Juan escribe que el creyente tiene que guardar estos mandamientos.

La palabra traducida “guardar” tiene la idea de obedecer atenta y cuidadosamente.[vi]

Mientras que el cristiano no siempre va a obedecer a Dios perfectamente o aun consistentemente – que es por lo cual Juan empezó esta carta instruyéndonos a confesar nuestros pecados – el verdadero creyente quiere y desea obedecer.

El creyente siente dolor cuando desobedece.

“Guardar sus mandamientos” tiene que ver con determinación y deseo.

El creyente quiere que su caminar esté al mismo nivel que su hablar.

Me gusta como lo expresó un escritor cuando comentó este versículo. Él escribió, “El creyente no puede guardar los mandamientos de Cristo perfectamente, pero si puede guardarlos deliberadamente. El creyente puede levantarse cada día con un deseo en su corazón de hacer lo que Dios quiere.[vii]

Creo que es fascinante que Juan conecta la seguridad de salvación, no con nuestras emociones, sino con nuestras acciones.

Las emociones fluyen y cambian. Mientras que quizás desee que su seguridad de salvación no estuviera relacionada con sus acciones es mucho mejor a que si estuviera relacionada con nuestras emociones.

Sus sentimientos pueden cambiar en una pestañada, pero la dirección y la determinación de su vida como creyente está definida.

Juan no está preguntándonos si nos sentimos como que conocemos a Cristo, él está preguntándonos si vivimos como si conocemos a Cristo.

Ese estándar es objetivo, observable, y práctico. De hecho, note el contraste que hace en el siguiente versículo.

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él. (1 Juan 2:4)

En otras palabras, el estándar de nuestra seguridad no está conectada con nuestros labios, sino con nuestras vidas; no son nuestras palabras sino nuestro estilo de vida.[viii]

Note nuevamente – el que dice – esta persona dice con sus labios que interactúa personalmente y que está bajo la influencia de la persona de Jesucristo – PERO – no guarda sus mandamientos. Esa persona, Juan escribe, es un mentiroso.

Tenga en cuenta que Juan no está escribiendo acerca de alguien que esta engañado por otra persona o que está confundida por lo que ha leído en alguna parte. Cuando Juan habla del mentiroso, él se está refiriendo aquí a alguien que miente constantemente en su vida.

En otras palabras, esta persona dice que conoce a Cristo – dice que interactúa personalmente con Cristo, pero su estilo de vida no tiene nada que ver con Cristo.

Esta persona está mintiendo doctrinalmente – como los Gnósticos que Juan está confrontando en esta carta. Ellos promovían la herejía de que uno podía vivir perpetuamente en pecado, sin arrepentirse, y al mismo tiempo afirmar conocer a Cristo como su salvador.

Esta persona también está mintiendo prácticamente – porque habla como si conociera la verdad, pero su vida demuestra que no quiere saber nada con esta.[ix]

Encontré hace poco, una composición que describe el pensar de un creyente falso, y dice así,

“Me gustaría comprar 3 dólares de Dios. No quiero tanto de Él como para que cambie mi alma o me perturbe el sueño, sino la cantidad justa – para que sea como una taza de leche tibia o una siesta en un día soleado. No quiero tanto de Él como para que me haga amar a alguien que no quiero o ayudar a alguien que no conozco; quiero felicidad, no transformación; quiero la calidez del vientre, no un nuevo nacimiento; quiero 500 gramos del Eterno para llevar por favor. Me gustaría solo 3 dólares de Dios.[x]

Esa persona no cumple con los estándares de Dios para tener seguridad de salvación. Esta persona no cumple con el principio de la obediencia.

Así que el primer principio que demuestra o asegura nuestra salvación es el principio de la obediencia.

 

  1. El segundo principio que encontramos en este pasaje es el principio de atesorar.

Note el versículo 5:

Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.

La palabra perfeccionado significa cumplido o completado – da la idea de tener logros. En otras palabras, Juan está animándonos porque cuando guardamos la Palabra, el amor de Dios está cumpliendo su propósito en nuestras vidas.[xi]

Un autor lo puso de esta forma; entre más atesoramos la palabra de Dios, mas abrimos la puerta para que su amor cumpla sus propósitos en nuestras vidas.[xii]

Me encanta este verbo: guardar – guardar Su palabra. Nos ayuda a entender lo que Juan está tratando de decir aquí. Esta palabra se usaba en los días de Juan para referirse a una cabina, o caseta, donde alguien estaba de guardia.[xiii]

También se usaba para referirse a guardar algo cuidadosamente como cuando una persona guarda un tesoro.[xiv]

Así que ¿Como guardamos nuestros tesoros?

El domingo pasado, por la tarde, mientras predicaba en la iglesia, un par de ladrones entraron a robar a mi casa. Yo fui el primero en entrar a la casa después y noté inmediatamente las pisadas de barro que habían dejado en la alfombra de la sala de estar.

Seguramente mi regreso los había espantado, pero habían tenido el tiempo suficiente para robar toda la joyería de mi esposa. En su mayoría no era muy cara, pero tenían un gran valor sentimental, incluyendo unos anillos que pertenecían a su madre – se robaron todo.

Lo irónico es que la navidad pasada, finalmente le había regalado el aparador que tanto quería para que pusiera todas sus joyas. Creo que solo logré que los ladrones pudieran encontrar las joyas más fácilmente. Tomen, aquí está todo.

Mi esposa ha respondido muy bien ante toda la situación… estoy muy orgulloso de ella… le dije que no podría imaginarme volver a casa un día y descubrir que alguien se había robado todos mis libros que he logrado juntar por todos estos años. No podría imaginármelo… solo esperaría que los leyeran, se salvaran y me los devolvieran. Ahora somos mucho más cuidadosos que nunca.

Lo más raro es que a nuestro hijo también le entraron a robar hace dos días… se llevaron varias cosas.

Es simplemente tan extraño que alguien entre a su hogar y le roben cosas personales.

No sé, quizás el apóstol Juan había experimentado que le entraran a robar; porque, la palabra que él usa – dos veces de hecho – en este párrafo, es una palabra que desafía al creyente a atesorar cuidadosamente la palabra y guardarla como su posesión más preciada.

Así que nuestra seguridad de salvación está directamente conectada con nuestra perspectiva de la Palabra de Dios – en otras palabras, ¿es la Biblia una de sus posesiones más preciadas? ¿Atesora usted la palabra de Dios?

O simplemente se queda debajo del asiento del auto, o en la mesa de centro, o en el librero… o en algún lugar en la casa que no sabe, hasta que llega el domingo y tiene buscarla por todos lados.

Puede imaginarse a su esposa diciendo, “cariño, no tengo idea donde puse mis alhajas, podrías fijarte debajo del asiento del auto – o en el garaje, o quizás esta en el armario… no sé, por algún lado deben estar.

El apóstol Juan escribe al final del versículo 5 – así es como podemos saber… por esto sabemos que estamos en él… ¿como?  Por como atesoramos su palabra.

¿Notó la frase clave aquí? – por esto sabemos que estamos en Él.

Esta es una de las expresiones favoritas de Juan – en Él.

Esto no significa que usted va a ser absorbido en la deidad – a convertirse en parte de la energía universal – como enseña el panteísmo y la nueva era. Esto se refiere a una relación espiritual de unidad en la vida que tenemos con Cristo.[xv]

Nosotros estamos en Él – esto significa que Él no solo vive en nosotros espiritualmente, sino que Él es la esfera que envuelve nuestras vidas.

Estamos en Cristo

Piénselo de esta forma. Supongamos que usted se va a vivir a Paris – eso no significa que usted es Paris – que se ha convertido en parte de Paris – significa que vive dentro de la esfera, los confines de París.

Y ahora tiene una nueva identidad – usted se convirtió en un parisino. Quizás solía ser romano, madrileño, ateniense o mallorquín – pero ahora tiene el privilegio de pagarle sus impuestos a París; porque ahora es un parisino. Con el pasar del tiempo empezara a querer la cultura y la belleza de Paris, la riqueza histórica de la ciudad y su arquitectura encantadora.

Empezará a sentirse en casa. Empezará a acostumbrarse al clima y a adaptarse a las inconveniencias de la ciudad. Porque usted ahora está en Paris.

Volviendo a la analogía, ahora estamos en Cristo

¿Qué significa entonces estar en Cristo?

Significa:

  • Que tenemos una nueva residencia
  • Que tenemos nuevas obligaciones y responsabilidades
  • Que aprendemos a adaptarnos a una nueva cultura y forma de vivir
  • Que amamos a todos los que tienen una relación con Cristo y aprendemos que ahora ellos también tienen una relación con nosotros, a través de Cristo.
  • Significa que nuestros apetitos y gustos cambian con el pasar del tiempo
  • Significa que tenemos un nuevo nombre – cristianos – porque vivimos dentro de los límites de la soberanía y la voluntad de Cristo.

Y hemos encontrado que su Palabra es nuestro mayor tesoro.

Nuestra seguridad de salvación está basada en el principio de obedecer… el principio de atesorar.

 

  1. Nuestra seguridad está basada sobre el principio de imitar.

Versículo 6:

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Dicho de otra forma, nuestras palabras tienen que estar a la altura de nuestras acciones    

O sea:

  • Si eso es lo que estamos diciendo, eso es lo que deberíamos estar haciendo
  • Si estamos hablando de esa forma, deberíamos estar andando de esa forma también.

El que dice que permanece en Él – a Juan le gusta mucho el verbo permanecer – lo va a usar 24 veces en sus cartas

Permanecer en Él, significa tener una relación permanente con Cristo.[xvi]

Y si usted realmente tiene una relación permanente con Cristo, usted está andando como él anduvo. Este es el principio de la imitación.

No significa que va a caminar sobre las aguas como Jesús, o atravesar paredes como él lo hizo después de resucitar – o al menos no todavía.

Significa que su andar – refiriéndose a su estilo de vida – va a ser consistente con su afirmación de conocer a Jesucristo en una relación personal y permanente.

Esto significa que su andar va a asemejarse al caminar de Cristo. ¿Como? Usted va a caminar en la misma dirección; usted va a estar tomando las mismas decisiones; usted va a estar caminando con el mismo sentido de determinación; usted va a caminar hacia el mismo destino.

Usted no puede caminar con alguien a menos que este yendo en la misma dirección – a menos que tenga el mismo destino.

Pero Juan aquí alude a una verdad aún más grande acerca del andar cristiano. No solo andamos con él, sino que andamos como Él. Esta es una referencia a la imitación de su carácter y su espíritu y su sabiduría, su paciencia, su gozo, su amor, su perseverancia, su obediencia a la voluntad del Padre.

Esto no es hipocresía, esto es imitación. No estamos pretendiendo ser Él – estamos queriendo ser como Él. Y esto se demuestra en la forma en que andamos.

Y ese principio de imitación nos da seguridad de salvación – de que somos verdaderos hijos de Dios.

 

Conclusión

¿Quiere estar seguro de su salvación? Juan escribe aquí, así es como puede estar seguro. Viendo que usted está imitando… atesorando… y obedeciendo.

Warren Wiersbe escribe en su autobiografía acerca de la vez que estaba por empezar el proyecto de construir un templo para su iglesia, cuando era un pastor joven. Él y el comité de construcción estaban trabajando con un arquitecto y en una de sus reuniones Wiersbe le preguntó al arquitecto, “¿Porque necesitamos tener un cielo raso tan alto en el auditorio? ¿Porque no mejor ahorrar dinero construyendo un auditorio con un cielo raso bajo y solo construimos una gran fachada al frente de la iglesia? El arquitecto le dijo en voz baja, “Pastor Wiersbe, el edificio que construya va a reflejar las creencias de la iglesia y lo que la iglesia hace. Uno no puede usar fachadas en las iglesias que engañen a las personas. Eso se hace en los carnavales. Pero la fachada y el interior de la iglesia tienen que coincidir.[xvii]

Lo mismo debe ser verdad en nuestras vidas.     

Nuestra seguridad de salvación se mide por el estándar de estos principios divinos.

Mientras que nuestra salvación es segura por gracia a través de la fe en Cristo solamente – nuestra seguridad de salvación crece y decae en directa proporción a cómo se asemeja la fachada de nuestra vida al interior de nuestro corazón.

Y podemos medir eso diariamente – mientras obedecemos la voluntad de Cristo, y atesoramos la palabra de Cristo, e imitamos nuestro andar al de Cristo.

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 03/02/2013

© Copyright 2013 Stephen Davey

Todos los derechos reservados

 

 

[i] Adapted from: Gale Encyclopedia of US History, “National Bureau of Standards”


[ii] D. Edmond Hiebert, The Epistles of John (BJU Press, 1991), p. 78


[iii] Ibid


[iv] Fritz Rienecker and Cleon Rogers, Linguistic Key to the Greek New Testament (Regency, 1976), p. 557

[v] John MacArthur, 1 – 3 John (Moody Publishers, 2007), p. 57

[vi] Ibid


[vii] Joel Beeke, The Epistles of John (Evangelical Press, 2006), p. 63


[viii] Roy L. Laurin, First John: Life at its Best (Kregel, 1987), p. 57


[ix] Beeke, p. 64


[x] Adapted from www.preachingtoday.com/illustrations/1997/December/976.html

[xi] Beeke, p. 64


[xii] Sam Gordon, Living in the Light: 1, 2, 3 John (Ambassador, 2001), p.


[xiii] Herschel H. Hobbs, The Epistles of John (Thomas Nelson, 1983), p. 42


[xiv] Gordon, p. 61


[xv] Hiebert, p. 83


[xvi] Hiebert, p. 83


[xvii] Warren W. Wiersbe, Be Myself (Victor Books, 1994), p. 104

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