Lección 5: Cómo Descubrir la Voluntad de Dios

Lección 5: Cómo Descubrir la Voluntad de Dios

Pasaje Bíblico: Jueces 6:36-40.

 ¿Cómo puedo descubrir la voluntad de Dios? Esta es una pregunta que todos los cristianos nos preguntamos más de alguna vez en la vida. Gedeón ciertamente se hizo esta pregunta; y para responderla, recurrió a un método bastante singular. En este programa vamos a aprender si este es un método válido o no, y porque.

Transcripción

Introducción

“¿Como puedo descubrir la voluntad de Dios? Esta es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida. ¿Como puedo saber qué es lo que Dios quiere que haga?

Me gusta la historia que aparece en el comentario bíblico de Gary Inrig. Es la historia de un joven que se le había descompuesto el auto mientras manejaba – él tenía un Ford modelo T.

Este joven había estado trabajado en su auto por varias horas ya. Todos sus esfuerzos para poner el auto en marcha habían sido en vano. Mientras seguía trabajando frustrado, una limosina se detuvo detrás de él. Un hombre bien vestido salió de la limosina, se paró junto a él y empezó a mirar lo que hacía. Finalmente, después de varios minutos, este hombre ya mayor le dijo apuntando con su dedo, “¿porque no arreglas esta parte de aquí?” El joven, aunque incrédulo, pensó, “no tengo nada que perder, ya intenté todo lo demás.” Él hizo lo que habían sugerido y el extraño le dijo, “ahora va a arrancar,” puedes entrar al auto y echarlo a andar. El joven encendió el auto y, si, el motor arrancó y empezó a andar como si fuera nuevo. El joven se dio la vuelta y le pregunto al extraño, “¿cómo lo supo?” El extraño le respondió, “mi nombre es Henry Ford, yo construí ese auto. Se cómo funciona”.

Antes de empezar este estudio, debemos reconocer que Dios lo creó a usted y a mí; lo que significa que Él tiene toda la autoridad y la sabiduría necesaria para saber cómo funcionamos. Además, debemos reconocer que él sabe que es lo mejor para nosotros ya que él ha diseñado nuestras vidas.      

No tendría sentido que Dios, quien con tanta creatividad diseñó el universo, quien con tanta creatividad lo diseño a usted y a mí, y quien por su gran amor hizo todo lo necesario para darnos salvación, luego de salvarnos dijera, “bueno, hasta aquí llego yo, ahora tu haz tu mejor intento.”

Esto sería como mandar a un jovencito, que acaba de tomar la decisión de ser un piloto de avión, a que se meta en la cabina de un jet y decirle, “apreciamos tu decisión de ser un piloto, ahora que tengas un buen viaje.”

Hacer eso sería totalmente irracional, ¿o no? Tampoco tiene ningún sentido pensar que Dios no tiene ningún diseño ni instrucción para nuestra vida. Aunque la vida tenga altos y bajos, Él la ha diseñado soberanamente, y eso es a lo que llamamos, su perfecta voluntad.

Pero la pregunta permanece, “¿cómo es que podemos descubrir la voluntad de Dios para nuestras vidas?”

En la primera parte de Jueces capítulo 6, Gedeón está tocando una trompeta, llamando personas para que voluntariamente su unan a su ejército para pelear contra los madianitas. En el resto del capítulo, Gedeón nos da una ilustración perfecta de qué no se debe hacer para descubrir la voluntad de Dios.

 

Tres Errores con el Vellón

El problema comienza cuando Gedeón está esperando que llegue el ejército. Entre que Gedeón hace el llamado, hasta que la gente llega, hay un intervalo de tiempo.

El tiempo de espera es difícil para Gedeón, y para nosotros también. En la agonía de la espera, Gedeón ve que cerca de donde está hay un poco de lana recién esquilada, un vellón. A todo esto, al tomar ese vellón de lana, él no tenía idea que iba a hacer historia, creando un modelo que millones de creyentes han tomado desde entonces. Él mira el vellón de lana piensa, “voy a hacer que esto sea una señal. Voy a ponerlo frente a Dios, hacer unas preguntas, y ver qué pasa.”

La idea es bastante simple. Quizás usted dijo algo así la semana pasada, “Señor, tengo dos opciones. Si quieres que tome la opción número uno, por favor, haz esto o aquello antes del fin de semana. Y si eso no pasa antes del fin de semana, entonces voy a saber que tú quieres que tome la opción número dos.”

Esto es a lo que llamamos un “vellón.”

Obviamente que detrás de esto hay un deseo sincero de parte de Gedeón y de parte suya y mía, de conocer la voluntad de Dios. Eso es bueno. Creo que la voluntad de Dios es algo que deberíamos buscar apasionadamente. De hecho, Pablo le escribió a la iglesia en Colosas que su deseo era que fueran, llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual (Colosenses 1:9).

Ya que este es un tema importante, tomemos un tiempo para examinarlo en mayor detalle. Vayamos Jueces 6; y a partir de este pasaje, permítame darle tres razones por la que Gedeón se equivocó al usar el vellón de lana.

  1. La primera razón es que el vellón de Gedeón no era para determinar la voluntad de Dios, sino para confirmar la voluntad de Dios.

Dios ya había hablado. Note que dice Jueces 6:36-37,

Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho.

Entendamos que Gedeón no está usando el vellón para entender la voluntad de Dios, sino para confirmar la voluntad de Dios.

Esto es como si un joven creyente quiere casarse con una chica inconversa. Él sabe que Dios ha dicho en su palabra.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos… (2 Corintios 6:14)

Sin embargo, este joven dice, “bueno pero Señor, tú sabes que esta chica es lo mejor que me ha pasado en la vida. Así que déjame decirte que es lo que vamos a hacer. Voy a sacar un vellón de lana – y ese vellón va a ser su sensibilidad por las cosas del Señor. Si ella parece sensible, entonces voy a saber que es tu voluntad. O si ella decide ir a la iglesia conmigo, entonces voy a saber definitivamente que es tu voluntad.”

¿Cuál es el problema con esto? El problema es que Dios ya ha hablado.

Tristemente, esta forma de actuar es común. Nuestro problema generalmente no es nuestra falta de entendimiento de la voluntad de Dios, sino nuestra falta de obediencia.

Ahora miremos Jueces 6:38.

Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.

¡Wow! Gedeón puso a prueba Dios, y Dios respondió.

Ahora, algunos dicen que, porque Dios no dijo “Gedeón, no lo voy a hacer porque así no es cómo funciona la cosa,” Gedeón no hizo nada malo, así que todos saquemos nuestros vellones y a buscar la voluntad de Dios se ha dicho. Sin embargo, en Jueces 6, solo vemos que se registra la historia de Gedeón, no que se está afirmando el sistema que Gedeón ha hecho para descubrir la voluntad de Dios. El versículo 38 dice.

Y aconteció así…

Querido oyente, Dios a veces hace lo mismo con nuestros vellones. ¿Lo ha notado?

¿Porque Dios responde a veces a nuestras pruebas? Porque él entiende nuestra debilidad, nuestra falta de fe. Sin embargo, no interpretemos la reacción de Dios como una forma de aprobar ese sistema.

  1. La segunda razón es que el vellón de Gedeón, en vez de reconocer la autoridad de Dios, la desafía.

Mire nuevamente la frase que se repite dos veces en Jueces 6:36-37

 …como has dicho.

Esto es, o debería al menos, ser suficiente. Si Dios lo ha revelado, nosotros debemos obedecerlo.

Gedeón, al hacer esto, está queriendo determinar los parámetros. Él está diciendo, “Dios, si Tú quieres que haga esto, entonces obedéceme.”

¿Quién está a cargo en esta situación? –¿Dios o Gedeón? Gedeón está en el asiento del conductor. Él le está diciendo a Dios que hacer.

Esta una cuestión de obediencia, no de falta de entendimiento.    

Nosotros por naturaleza actuamos de la misma manera. Queremos más información.

Dios aun no revela su estrategia de batalla con Gedeón, y él no va a hacerlo hasta que todo el ejército haya llegado, y él lo haya reducido a solo 300 hombres. Seamos sinceros – es difícil esperar.

 

  1. La tercera razón es que el vellón de Gedeón no fortaleció su fe, sino que la debilitó.

Me gustaría que recuerde este punto más que los otros dos. Mire Jueces 6:39

Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra.

Realmente creo que Gedeón no creyó del todo en la autenticidad de la primera prueba. Quizás él razonó y dijo, “Bueno, la lana naturalmente va a retener más agua y el suelo naturalmente va a secarse más rápido bajo el sol de la mañana. Quizás no lo pensé bien, y ahora el resultado no es claro.

La pregunta para nosotros ahora es, ¿Fue fortalecida la fe de Gedeón gracias la primera prueba del vellón? No, él está más preocupado que antes. Ahora, él está diciendo, “ok, Señor, déjame hacerlo otra vez, pero ahora más evidente. Voy a revertir la prueba.”

Nosotros caemos en el mismo problema de Gedeón cuando inventamos pruebas.  Decimos algo como, “Señor, si quieres que haga esto, haz que mi teléfono suene a las 8 en punto.”

El problema es que el teléfono suena a las 7:55. Ahora, ¿fue ese el diablo? O el teléfono no suena, pero al siguiente día el teléfono suena a las 8 en punto. Así que, ¿qué hago ahora?

Me acuerdo cuando estaba en la universidad, y un día me subí al autobús, para ir a clase. Cuando me subí, me senté junto a una chica que conocía de hacía ya un tiempo. Tan pronto como me senté, ella levantó su mano izquierda. Mire, y tenía un anillo de compromiso. “Felicitaciones,” le dije, “me alegra por ustedes dos.”

            “¿Como supiste que esto era la voluntad de Dios para tu vida?”

            Nunca voy a olvidar su respuesta. Ella me respondió, “no vas a creer como Dios lo hizo tan claro”

             “dime, voy a tomar nota.” Le respondí.

Ella continuo, “bueno, mi novio y yo estábamos caminando por el centro comercial y pasamos por una joyería. Y le sugerí que entráramos a mirar, así que entramos. Vi un anillo que me encantó y pregunté si podía probármelo. Mientras lo estaban sacando de la exhibición, lancé una rápida oración al Señor, diciendo “Señor, si quieres que me case con este chico, haz que el anillo calce perfecto. ¡Y lo calzó perfecto!”

En ese momento deje de tomar nota.

Uno de los tantos problemas con esta forma de “discernir la voluntad de Dios” es que todas estas pruebas son subjetivas; y, seamos sinceros, la mayoría de las veces, hacemos las pruebas de tal forma que la probabilidad más grande es que se de lo que queremos.      Al hacer esto, tal como en el caso de Gedeón, su fe no va a crecer, sino que va a seguir con las mismas dudas de antes.

Hay otras dos cosas que ocurren en la relación entre Gedeón y Dios, gracias a esta prueba del vellón.

  • Número uno, Gedeón estaba más inseguro que antes
  • Número dos, Gedeón estaba lleno de temor

Mire nuevamente Jueces 6:39

Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez

Él está acercándose a Dios cobardemente. Él está diciendo, “Señor, tengo miedo de que me tires un rayo o algo así. pero podrías por favor dejar que te pida una cosa más?

Comparemos esta actitud con Hebreos 4:16, que nos dice que podemos acercarnos confiadamente, no cobardemente, al trono de la gracia.

 

Otros Errores con el Vellón

¿Que más está mal con probar a Dios con un vellón? Permítame darle 5 errores más.

  1. Los vellones generalmente están motivados por temor.

En otras palabras, uno piensa, “Dios parece estar dirigiéndome en cierto camino, pero ese camino es incómodo y arriesgado. No estoy seguro de que pueda hacer lo que él quiere que haga. Me da miedo. Necesito estar seguro de que esa es la voluntad de Dios antes del fin de semana, así que voy a sacar un vellón.

En el caso de Gedeón, Dios estaba tratando de aumentar su fe, antes de darles las instrucciones. Dios no quería darle todas las respuestas. Él no quería que supiera que pronto, iba a reducir su ejército 32.000 hombres a solo 300. Él no quería que supiera acerca de la prueba en el rio. Él no quería que supiera todavía, acerca de las trompetas las antorchas, y los gritos. Dios quería que Gedeón simplemente actuara según lo que sabía en ese momento.

Es lo mismo con usted y conmigo, querido oyente. La voluntad de Dios no es ambigua, ni escurridiza, que se esconde por aquí y por allá.  De hecho, no deberíamos preocuparnos mucho acerca de lo que Dios quiere que hagamos la semana siguiente o el otro mes, sino hoy.

Uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida es, “haz lo que es correcto hoy, y deja que Dios se encargue del mañana.”

Si hace lo que Dios quiere que haga hoy; si hace lo que a Dios le agrada hoy; si está caminando con Él hoy; si está orando hoy, si está estudiando su palabra hoy, Dios no va a jugar a las escondidas acerca del mañana. Él quiere aumentar su fe también, antes de instruirlo para el mañana.

  1. Los vellones frecuentemente son el resultado de una mala administración del tiempo.

En otras palabras, uno tiende a usar un vellón justo antes de tomar una decisión. Uno dice, “Señor, tengo que saber hoy si tengo que aplicar para ese trabajo mañana, o comprar esta casa…”

El problema es que no le hemos dado al Espíritu de Dios el tiempo suficiente para trabajar en nosotros. Como resultado, estamos sin dirección.

Ahora, esto seguramente no es muy popular en nuestra generación que busca todo instantáneo. Quizás le dé a Dios 5 o 10 minutos en la mañana o quizás un pequeño tiempo en la noche. Un día, se encuentra con una crisis en su vida. ¿Hay alguna duda de porque no sabemos qué hacer en ese momento?

No estoy tratando de poner un tiempo mínimo para el devocional – esa no es la respuesta. Sin embargo, es importante que podamos responder de buena manera preguntas como ¿Habla seguido con Dios? ¿Gasta tiempo con Dios? ¿Pasa tiempo con su palabra?

Al leer la Biblia y gastar tiempo en oración, estamos siendo formados y preparados para las tormentas y dificultades del futuro. Tan seguido luchamos para mantenernos a flote en la vida porque no nos hemos preparado mientras vivíamos en tiempos de calma.

Temo que muchas veces sacamos nuestros vellones porque no hemos administrado bien nuestro tiempo y no nos hemos preocupado de nuestra relación con el Señor. Querido oyente, es más importante gastar tiempo con el Señor, que tratar de descubrir cómo hacer funcionar el vellón.

  1. Los vellones a veces se usan para evitar el consejo bíblico de otra persona.

Un cristiano piadoso nos da un consejo bíblico. Sabemos que es lo correcto, pero realmente no nos gusta su consejo, no es lo que queremos. Así, ¿qué hacemos? Recurrimos a algo más. Sacamos un vellón de lana y ponemos las condiciones que nos gustan y podemos controlar. ¿Suena familiar? Esa es otra razón por la que este es un mal sistema.

  1. Los vellones como ya hemos mencionado, frecuentemente se usan porque no queremos obedecer la voluntad revelada de Dios.

Para ilustrar esto, asumamos que a un hombre de negocios le ofrecen una promoción. No hay nada malo con las promociones, pero esta promoción en particular significa que él tiene que mudarse, y por lo tanto no va a poder gastar mucho tiempo con su familia. En otras palabras, no estaría cumpliendo con su primera responsabilidad dada por Dios, la cual es su familia… y él está consciente de eso. Sin embargo, la posición es más alta y el aumento de salario es bastante tentador.

Ya que este hombre sabe que Dios ha revelado a través de su Palabra que él debe criar a sus hijos, lo que no puede hacerse a distancia o por correspondencia, él empieza a negociar con Dios. Él dice, “Señor, si vendes mi casa por este monto, que va a permitir que compre una casa más grande para mi familia, entonces voy a saber que es tu voluntad,” o “si mi hijo se me acerca esta semana y me dice, “papi, no hay problema si nos mudamos,” entonces lo voy a tomar como una señal, o, “si la compañía accede a todas mis peticiones, las 10, entonces lo voy a tomar como una señal.”

¿Cuál es el problema con esto? Este hombre está evitando la voluntad revelada de Dios y está negociando.

El problema no es con lo que no sabemos, sino con lo que no hacemos. Y francamente, en mi propia vida, tengo más dificultad con lo que sé que Dios me ha dicho, que con lo que no sé.

  1. Generalmente, usamos los vellones para los problemas que hallarían mejor solución al usar el sentido común que Dios nos ha dado.

Quizás se ha dado cuenta que para lo que usamos el vellón, es cuando queremos comprar algo, mudarse a algún lado, o hacer algo específico. Lo que quiero decir es que Dios nos ha dado un sentido común. Que últimamente parece ser el menos común de los sentidos. Sin embargo, Dios nos ha dado la capacidad de razonar y tomar decisiones sabias.

Uno de mis profesores solía decir, una y otra vez, “Dios nunca quiso que cometiéramos suicidio intelectual cuando llegamos a Cristo.”

No ponemos nuestra mente en neutro ahora que somos cristianos. Dios quiere que usemos el cerebro.

Me encanta la historia que me contaron acerca de un hombre que estaba tratando de perder peso, así que le hizo una promesa al Señor y a si mismo de que iba a ponerse a dieta. El problema es que cada día, de camino al trabajo, pasaba junto a una pastelería que vendía donas.

Cada mañana la tentación era más grande. Así que finalmente dijo, “Señor, voy a saber si es Tu voluntad para mi vida que me detenga esta mañana y me compre una dona, si al pasar por el frente de la pastelería, hay un lugar para estacionar al lado de la puerta.”

Manejó esa mañana al trabajo, y después de dar 27 vueltas alrededor de la manzana dijo “gloria a Dios, se desocupó un espacio justo al lado de la puerta.”

George Mueller tenía un método para tomar decisiones, que me parece bastante apropiado. Él tomaba un pedazo de papel y trazaba una línea al medio. De un lado él ponía lo que consideraba los resultados positivos de tomar cierta decisión, y del otro lado ponía las cosas que consideraba que eran resultados negativos de tomar esa misma decisión. Así que, en simples palabras, el hacia una lista de los pros y los contras de tomar alguna decisión.

El secreto de esto era, que no lo hacía a última hora. Müller escribía en el papel, luego oraba, y luego editaba lo que había escrito. Así, él razonaba y, en oración, permitía que Dios moldeara sus pensamientos según la palabra de Dios. En oración, reconocía a veces motivos ocultos, o pensamientos que influían en su decisión; y así, al someter sus pensamientos a la instrucción de la Palabra en oración, Mueller decía que lograba reconocer lo que Dios quería que hiciera.

Él escribió estas palabras acerca de la voluntad de Dios.

Nueve de cada diez dificultades que tengo para descubrir la voluntad de Dios, las logro vencer cuando mi corazón está listo para someterme a la voluntad de Dios, sea cual sea. Cuando realmente estoy sumiso y obediente a su voz, es que logro conocer cuál es su voluntad.

 

Con Qué Reemplazar el Vellón

Así que, si no es bueno usar un vellón, ¿Con que deberíamos reemplazarlo? ¿Como es que Dios habla con nosotros hoy?

Como Dios No Revela Su Voluntad

Voy a empezar mencionando como es que Dios no revela su voluntad.

  1. Dios no revela su voluntad a través de voces, sueños o visiones.

Sé que este es un tema de controversia, especialmente en ciertos círculos, pero he llegado a la conclusión basado en la Palabra de Dios que Dios ya no revela su voluntad a través de esta forma.

Hoy no tenemos el tiempo necesario para desarrollar el tema en profundidad, pero mire lo que dice Hebreos 1:1. Allí se nos dice que en el pasado, Dios hablo de muchas maneras por los profetas; pero hoy, según Hebreos 1:2, Él nos habla

 … por el hijo…

Quien, a todo esto, es Jesucristo.

Permítame animarle, querido oyente, a dejar de usar la frase, “Dios me dijo que…” Sé que es común. Quizás ha escuchado o ha dicho, “estaba en tal lugar y sentí que Dios me dijo…” Eso es teológicamente incorrecto.

Dios puede darle paz y dirección, pero tenga cuidado. Dios no entrega revelación en estos días fuera de lo que ya ha sido escrito en la Biblia.

  1. Dios no va a hacer que lo obedezca automáticamente después de revelar su voluntad.

Permítame recordarle, en segundo lugar, que Dios no va a hacer que lo obedezca automáticamente después de revelar su voluntad.

Alguien me dijo una vez, “la obediencia produce conocimiento, pero el conocimiento no siempre produce obediencia.” Totalmente de acuerdo.

Pienso en Gedeón en la primera parte de Jueces 6. Él le trae una ofrenda al ángel del Señor, el ángel toca la comida, y esta se envuelve en llamas. Luego, el ángel desaparece. ¿Qué más prueba necesitaba para obedecer?

Bueno, Gedeón creía que necesitaba un poco más de evidencia. Así que dijo, “Señor, aquí hay un vellón de lana. Si mañana lo encuentro mojado mientras que el suelo está seco, entonces voy a saber.”

¿Que vemos aquí? ¿Necesita Gedeón más conocimiento? No, el necesita más obediencia.

  1. Dios no esconde su voluntad a los que la buscan.

Dios prometió en Filipenses 2:13, que el  

produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Ahora, ¿porque Dios prometería obrar su voluntad en su vida y luego hacerle imposible a usted que la descubra? ¿Porque Dios querría hacer que descubrir su voluntad sea tan difícil? Sería una contradicción, ¿o no?

Dios no está jugando a las escondidas. Él no dice, “hey, por aquí” y usted corre para allá, y Dios dice, “ja ja, te engañe, en realidad estoy por acá… Oh, era broma, por aquí.”

Dios no nos hace correr por todos lados buscando su voluntad.

La voluntad de Dios es parecida a su don espiritual. Uno no se despierta una mañana y encuentra escrito en el techo, don de enseñanza. “Wow, así que ese es mi don.”

No. Uno se tropieza, por así decirlo, con su don y con la voluntad de Dios, mientras está en el proceso de obedecer a Dios en el día de hoy. Dios de pronto abre una puerta para servirle y usted comienza a involucrarse más y más. Luego, después de un tiempo empieza a darse cuenta, y dice, “Quien lo habría imaginado. Dios me dio este don en particular.”

 

Como Dios Realmente Revela Su Voluntad

Ahora que vimos cómo Dios no revela su voluntad, permítame mostrarle que es lo que Dios realmente hace y usa para revelar su voluntad.

  1. Dios a veces se toma su tiempo para revelar su voluntad.

Esto es difícil de aceptar, ¿o no? Queremos las cosas cuando nosotros queremos. Queremos todo a nuestro tiempo, pero Dios trabaja, obra, y revela su voluntad a su tiempo.

Me gusta el cuento del hombre que logró una audiencia con Dios. Seguro la ha escuchado. El hombre le pregunto al Señor, “Señor, ¿cuanto tiempo es un millón de años para ti?

Dios respondió, “Para mí, un millón de años es como un segundo”

            “wow, impresionante.”

            “Entonces Señor, ¿cuánto es un millón de dólares para ti?”

Dios respondió, “Para mí, un millón de dólares es como un centavo”

El hombre pensó por un momento, y luego, con una pequeña sonrisa dijo, “Señor, ¿me darías un centavo?”

Dios respondió, “claro, espérame un segundo.”

Debemos recordar que los tiempos de Dios son distintos, y reconocer que él va a revelar su voluntad en sus tiempos que son perfectos.

  1. Dios desea que conozcamos su voluntad.

El apóstol Pablo escribió en Colosenses 1:9, que el deseo de Dios para con ellos era que fueran

llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.

Este es el deseo de Dios para nosotros.

  1. Dios permite que conozcamos su voluntad a través de tres medios.
  • Uno es la oración

Santiago 1:5 dice

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada

Dios no va a enojarse si le pregunta o si le pide conocer su voluntad. Así que no gaste tanto tiempo con su vellón de lana, y gaste tiempo con su Padre celestial.

  • Dos, leer la Palabra de Dios

Por ejemplo, mire lo que dice el Salmo 119:105 que dice.

Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.

David no está hablando de una linterna super- potente, sino de una pequeña lámpara en una noche oscura.

¿Sabe cuán lejos puede ver con una lámpara antigua? lo suficientemente lejos como para tomar el siguiente paso. Cuando toma ese otro paso, tiene suficiente luz como para tomar el siguiente paso, y cuando toma ese paso, hay luz para uno más, y así.

  • Tres, escuche el sabio consejo de otros creyentes

Proverbios es un libro que nos habla acerca de esto. Proverbios 13:14 y 20 dicen.

La ley del sabio es manantial de vida
Para apartarse de los lazos de la muerte.

El que anda con sabios, sabio será;
Mas el que se junta con necios será quebrantado.

Entonces, querido oyente, el lugar para descubrir la voluntad de Dios, no es negociando con un vellón, sino leyendo la Palabra, hablando con el Padre, y escuchando a personas prudentes. Y mientras hace esto, va a ser capaz de tirar el vellón a la basura. Que el Señor le guie en sus decisiones, mientras busca su dirección de la forma correcta, agradándole siempre y cumpliendo así su Santa Voluntad.

 

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 30/02/1992

© Copyright 1992 Stephen Davey

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