Lección 10: Lo Juro Por Mi Vida

Lección 10: Lo Juro Por Mi Vida

Pasaje Bíblico: Jueces 11:29-40.

 Aunque Jefté no es un personaje bíblico muy conocido, si alguien sabe algo acerca de él, generalmente es que él hizo un voto muy singular. En este programa estudiaremos lo que significaba este voto y lo que este nos dice acerca de Jefté.

Transcripción

Introducción

¿Sabía usted que lo que cree determina su comportamiento? Salomón dijo algo así en Proverbios 23:7, cuando escribió: Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Lo que usted cree acerca de Dios afecta cada área de su vida. Las decisiones que tome, y las actitudes que tenga están relacionadas con lo que usted cree personalmente acerca de Dios.

Permítame poner como ejemplo a una persona que se preocupa por todo. Uso esta ilustración porque sé que seguramente nadie puede identificarse. Una persona que se preocupa por todo, en realidad, es una persona que cree en un Dios muy pequeño.

El apóstol Pablo escribió de la conexión entre Dios y la preocupación en Filipenses 4:6. Él dijo, Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

En otras palabras, “deje de preocuparse” – entréguele a Dios sus preocupaciones.” Él es lo suficientemente grande como para encargarse de todas ellas.

Permítame llevar este principio un paso más allá y proponerle que:

La verdad eventualmente determina su experiencia.

Voy a ilustrar esto también. Un hombre que va cayendo desde el décimo piso de un edificio puede ir gritando “estoy bien” mientras pasa por cada ventana en su caída libre. Él realmente puede creer que está bien, pero eventualmente, la verdad va a determinar su experiencia.

Los males de nuestra sociedad – las cosas que leemos o que escuchamos en las noticias – ocurren porque la sociedad ha abandonado la verdad.

Probablemente cada vez que prende el televisor para ver las noticias, mira incrédulo como cada día hay violencia y disturbios alrededor del mundo, incluyendo su misma ciudad. Las personas matan, roban y destruyen.

Esta semana vi en un diario una fotografía de tres mujeres de unos treinta años, en medio de un saqueo, corriendo por la calle con tanta ropa que acababan de robar que entre las tres apenas podían cargarla. Fue aún más impactante ver que la imagen capturaba que las tres estaban muertas de la risa.

Leí acerca de una mujer que fue entrevistada mientras estaba sentada en su auto afuera de una tienda. Toda su familia estaba adentro saqueando la tienda. Un reportero le pregunto qué estaba haciendo, a lo que ella respondió que su familia estaba adentro del local agarrando lo que querían. El reportero le preguntó cómo es que ella podía hacer eso; y ella respondió, “no hay nadie en la tienda, así que es gratis.”

Ahora, el problema de esta mujer no es su perspectiva acerca del robo. El problema de raíz es que ella no está consiente que Dios está en la tienda. Si ella entendiera eso – esa verdad afectaría su experiencia.

Trayéndolo un poco más a nuestra realidad. Este mismo problema se encuentra en la iglesia de nuestros días. Nuestra generación se ha enfocado tanto en la experiencia, o en “cómo comportarse bien” que hemos abandonado la doctrina, o “que creer.” O sea, cuál es la verdad acerca de quién es Dios.

La comunidad cristiana está llena de libros y conferencias acerca de la experiencia cristiana – como tener esto, o como ser aquello, y como vencer tal cosa – como experimentar el cristianismo. En el proceso hemos abandonado la verdad; hemos abandonado qué es lo que debemos creer acerca de Dios.

Y lo que creemos acerca de Dios va a determinar cómo nos comportamos delante de Dios.

Hemos olvidado quien es Dios. Necesitamos renovar nuestro deseo de descubrir la persona y el carácter de Dios.

Hay muchos problemas en nuestra vida cristiana que viene como resultado de no entender Dios. Somos como una persona corriendo por todos lados, buscando el mejor pañuelo porque tiene un resfriado. Hemos olvidado que, para curar un resfriado, se necesita un trabajo más profundo e interno. Necesitamos gastar menos tiempo explorando nuestra experiencia y más tiempo explorando a Dios.

Dios nos ha dado la Biblia para que podamos conocerle – como actúa, como piensa, como responde, que hace, como es Él, cuáles son sus expectativas. El llegar a conocerle, cambia la forma en que vivimos. Entre más conocemos a Dios, somos capaces de entender mejor nuestra vida, y vivirla de la mejor manera.

Frecuentemente, Dios nos enseña a través de la vida de algún personaje bíblico. El a veces nos enseña cómo hacer las cosas bien, al mostrarnos a alguien que hizo las cosas mal.

Le invito a ver la trágica historia de un hombre que no conocía a Dios lo suficientemente bien; un hombre que tenía un gran celo por Dios, pero no tenía un gran entendimiento de cómo es Dios. Como resultado, él tomó decisiones equivocadas que afectaron su vida, la vida de su familia, y toda la nación de Israel. Leamos Jueces 11:29-40.

Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó por Galaad y Manasés, y de allí pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.

Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano. Y desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades, y hasta la vega de las viñas, los derrotó con muy grande estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel.

Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija. Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme.

Ella entonces le respondió: Padre mío, si le has dado palabra a Jehová, haz de mí conforme a lo que prometiste, ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón. Y volvió a decir a su padre: Concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras. Él entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.

Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.

           

El Voto de Jefté – ¿Que Significa?

Antes que estudiemos el voto de Jefté y que revela este voto acerca de él, voy a responder la pregunta de que si él realmente sacrificó a su hija en un altar.

He leído todos los comentarios en Jueces que tengo, junto con los pies de nota que citan a otros autores, y permítame decirle desde ya que no creo que Jefté sacrificó a su hija para Dios.

Sé que algunos no van a estar de acuerdo y tienen todo el derecho de mantener su opinión, pero permítame darle las razones por la que no creo que lo hizo.

  1. Primero, Dios habría juzgado a Jefté por violar la ley.

No dije que Dios no lo habría bendecido, porque Dios nos bendice aun cuando pecamos. Él va a bendecir a Sansón, quien vivió una vida inmoral como juez, como vamos a estudiar más adelante. Dije que Dios habría juzgado a Jefté por violar la ley. La ley de Dios claramente condenaba el sacrificio humano. Eso es algo que los cananeos hacían.

Quizás piense, “bueno, capaz que Jefté no conocía la ley.” Es cierto que Jefté creció en un tipo de hogar donde no se enseñaba la ley. Lo echaron prontamente de la casa y se convirtió en el líder de una pandilla en la tierra de Tob. Sin embargo, durante los dos meses cuando él estaba esperando que su hija regresara, seguramente que los sacerdotes se lo habrían informado.

  1. En segundo lugar, la tragedia en este pasaje parece ser la pérdida de su descendencia, no la pérdida de la vida de su hija.

Note Jueces 11:34 nuevamente. Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija.

El énfasis parece estar en que ella era su única esperanza para tener nietos y biznietos. En otras palabras, cuando su hija muriera, ya no habrían más herederos, nadie que mantuviera su apellido, lo que en aquellos días, era muy importante.

Este parece ser el énfasis de Jueces 11:37, también. Y volvió a decir a su padre: Concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad

  1. Tercero, en este pasaje se evita la expresión común para referirse a un sacrificio humano cuando llega el tiempo para hacer el sacrificio.

Note Jueces 11:39 nuevamente que resume exactamente lo que hizo Jefté. No dice, “Al final de dos meses ella volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que él había hecho, ¡y fue quemada como un sacrificio sobre el altar…!”

No. Dice… Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.

Un comentarista escribe, Jefté pudo haber hecho un voto que, en el caso de tener victoria, el dedicaría al Señor a un miembro de su familia para el servicio en el tabernáculo. El hecho de que fue su hija, en vez de un sirviente, fue trágico para él. De hecho, ella era su única hija; él nunca podría esperar ver nietos; y él rara vez la vería otra vez.

Otro comentarista agrega: Nada indica que Jefté literalmente sacrificó a su hija en un altar. El origen de la palabra Hebrea “olah” u “holocausto” significaba literalmente “ascender.” Hacía referencia al humo que ascendía desde el altar. Con el pasar del tiempo se convirtió en la palabra usada para describir un holocausto. No hay nada en la narrativa que nos prevenga de concluir que la hija de Jefté atravesó el valle del Jordán y ascendió del otro lado a Siloé, donde ella pasó el resto de su vida sirviendo al Señor en el templo.

  1. En cuarto lugar, las hijas de Israel iban cada año a visitar a la hija de Jefté.

Un versículo que frecuentemente se pasa por alto es Jueces 11:40. Leamos ese versículo nuevamente. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.

La palabra endechar puede ser traducida también “conmemorar, hablar con, o elogiar.”

El versículo decía que las doncellas iban cada año. ¿A dónde iban? Una explicación lógica parece ser que ellas iban a Siloé y pasaban tiempo con la hija de Jefté. Ellas probablemente hablaban con ella y la elogiaban por su dedicación a su vida de servicio – todo por cumplir el voto insensato de su padre.

 

El Voto de Jefté – ¿Qué es lo que Entendió Mal?

¿Porque Jefté hizo este voto insensato que afectó a tantas personas? Creo que fue porque él tenía una falta de conocimiento del Dios de Israel.

Permítame darle dos suposiciones equivocadas que guiaron a Jefté a hacer este voto. También voy a agregar algunas aplicaciones para nuestra vida, porque frecuentemente caemos en los mismos errores.

  1. La falsa suposición número uno, es que no podemos confiar en Dios cuando estamos en dificultades.

Note nuevamente Jueces 11:30. Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos,

Esta falsa suposición produce rebelión.

En realidad, si no confiamos en Dios, nosotros vamos a abandonarlo cuando estamos pasando por dificultades.

Permítame pausar en este punto, para decir que nuestra perspectiva de Dios es formada en gran parte por aquellos que han sido autoridades sobre nosotros. Los padres juegan un rol critico en esto. La forma en que un padre vive, y actúa, y habla, y responde va a afectar enormemente la perspectiva de su hijo en cuanto a cómo es Dios.

También permítame decirle que ninguno de nosotros tiene excusa por no tener un punto de vista bíblico de Dios. Dios nos manda a estudiar su palabra, y al hacer eso, independientemente del trasfondo que tengamos, podemos conocer a Dios. Los padres, sin embargo, pueden ser obstáculos en el camino que algunos tienen que sortear en su búsqueda de Dios.

Voy a usar a mi padre como una ilustración positiva, sabiendo, por lo humilde que es, que él nunca querría que lo use como ejemplo. Y aunque él no era un padre perfecto, su buen ejemplo creó en mi mente una impresión acerca de Dios que fue muy valiosa. La forma en que mi padre respondía bajo circunstancias difíciles fue uno de esos ejemplos. Yo podía confiar en el carácter de mi padre – él era consistente.

Me acuerdo de que, siendo adolescente, estaba con él en el campo misionero, lo cual eran las calles del centro de la ciudad. Estábamos repartiendo folletos a las personas que pasaban por la calle. Recuerdo a mi padre hablándole acerca del Señor a un hombre, que como se vestía y hablaba parecía que era un traficante. De repente, el hombre le dio un golpe en la cara a mi papá que llegó a sonar. Enojado pensé, “somos dos contra uno.” Pero mi papá, amablemente lo miró y le dijo, “¿te siente mejor ahora?”

Mi padre respondía con un buen carácter cuando la presión estaba sobre él – yo sabía que podía confiar en Él. Gracias a eso, nunca tuve en mi mente, una imagen de mi Padre Celestial reaccionando mal.

Sin embargo, ¿qué acerca del padre de Jefté? ¿Lo recuerda? Él era un hombre respetado en su comunidad. Su nombre era Galaad. Él había concebido a Jefté fuera del matrimonio con una prostituta. Él había tenido la decencia suficiente como para traer a Jefté a su casa y criarlo, pero nunca lo defendió o se preocupó por él. Los hermanos de Jefté lo insultaban y le hacían la vida imposible. Un día, los ancianos del pueblo, la otra autoridad espiritual en la vida de Jefté, vinieron a visitar a Galaad y le dijeron, “Galaad, ese niño es una vergüenza para nuestra tribu. Échalo de la casa”

Galaad, bajo el fuego de ese tipo de presión cedió y lo echó de la casa. El padre de Jefté no era confiable, su madre lo había abandonado, y los ancianos de su tribu lo odiaban.

Ahora, obviamente que a Jefté le iba a costar entender que Dios no lo va a traicionar cuando estuviera en medio de dificultades. Jefté tenía la falsa impresión de que Dios no iba a permanecer con él en medio de sus pruebas, así que le ruega, “Dios, no me abandones,” y hace su voto insensato.

  1. La falsa suposición numero dos es que Dios puede ser sobornado y forzado a cumplir su palabra.

Jueces capítulo 10 dejo en claro que Dios iba a entregar a los hijos de Amón en las manos de un Israel arrepentido. Más adelante en Jueces 11:29, se nos dice que,     

El Espíritu de Jehová vino sobre Jefté…

Esto confirmó el liderazgo de Jefté y el poder de Dios sobre su vida. Había quedado en claro que Dios estaba de su lado. Sin embargo, porque Jefté no sabía que podía confiar en Dios, el trata de sobornarlo. Note nuevamente Jueces 11:30-31.

Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

El voto de Jefté era un intento de obligar a Dios a cumplir su palabra. O sea, “Dios, sé que te gustan las ofrendas, así que, si guardas tu palabra, te voy a dar una ofrenda especial.”

Esta falsa suposición produce manipulación.

En este caso, Dios se convierte en alguien que responde a la persona que le da el beneficio o la ofrenda más impresionante. Si esto fuera verdad, entonces Dios está a la venta. Su palabra puede ser comprada por el mayor postor.

Sin embargo, la Biblia enseña que Dios es Soberano. Esto significa que Él no está a la venta. También significa que podemos confiar en Él por completo, sin duda alguna – él va a cumplir su palabra. Él no puede ser sobornado a hacer lo que está bien porque en su naturaleza ya está el hacer el bien. Él tampoco puede ser forzado a hacer lo malo.

Seguramente ha visto a un par de niños jugando en la calle o en el parque, y uno le acaba de decir que va a hacer algo y el otro no está realmente convencido que lo va a hacer, así que le pregunta…

  • ¿Pero de verdad lo prometes?
  • Si
  • ¿Lo réquete-réquete prometes?
  • Si
  • ¿Que te parta un rayo y te pise un tren?
  • Si, lo prometo.

Cuando un niño dice eso, ¡ahí es un contrato serio! Ese niño no confía en el otro, así que está tratando de obtener algún tipo de promesa de parte del otro niño.

¿Cuántos de nosotros también tratamos de que Dios nos réquete-réquete prometa que va a cumplir lo que dijo? ¿Cuántos de nosotros simplemente podemos creer en su palabra porque lo conocemos lo suficientemente bien para saber que podemos confiar en Él?

¿Cuál es nuestra actitud o nuestra forma de pensar cuando da dinero en la ofrenda, cuando ora, cuando hace el devocional, cuando va a la iglesia, o cuando hace una buena obra? ¿esta haciendo todas estas cosas para impresionarlo y para que le dé lo que quiera?

Debemos redescubrir la persona de Dios.

Necesitamos conocer el carácter de Dios. Vivimos en una sociedad cristiana que esta tan enfocada en la experiencia que estamos abandonando la verdad – y la verdad es la que nos hace libres.

Necesitamos tener la curiosidad de un niño. Si tiene niños chicos seguramente que lo están bombardeando con miles de preguntas todos los días. También vienen con preguntas acerca de Dios como, “¿Quién es Dios? ¿Como es Él? ¿Dónde vive? ¿Como es el cielo?”

¿Sabemos nosotros las respuestas a todas estas preguntas? No realmente. Sin embargo, dejamos de hacer preguntas. ¿Por qué? Porque no reconocemos el hecho de que lo que creemos y descubrimos acerca de Dios impacta la forma en que vivimos aquí.

 

Conclusión

Hace unos días atrás, estaba solo con uno de mis hijos que tiene 6 años. Él había sido muy cercano a su abuelo, que ahora está en el cielo. El me preguntó, “¿papá, va a haber papel en el cielo?”

Sabía que esta era una pregunta capciosa, así que respondí, “bueno, no lo sé con seguridad, pero no veo razón por la que no haya. ¿Porque la pregunta?”

Porque el abuelo dibujaba tan bien y cuando vaya al cielo, quiero que me haga unos dibujos.

¿Vamos a pintar en el cielo? ¿Acaso eso importa? ¿Hace alguna diferencia? Por su puesto que si – porque la verdad determina la experiencia. Lo que cree determina cómo se comporta.

La semana pasada debe haber sido mi semana de preguntas y respuestas, porque mi otro hijo de seis años me preguntó en la cena, “¿Papá, Dios está casado?”

Le respondí con convicción y certeza teológica, “no hijo, Dios no está casado.”

  • “¿Porque no?”
  • “Come la cena antes de que se enfrié.”

No, ¡no respondí así! Trate de responder la pregunta. Porque todo eso marca la diferencia.

Todo lo que sé y la forma en que lo aprendí forman la actitud que tengo hoy. Si entiendo que Dios es lo suficientemente grande y lo suficientemente majestuoso, entonces, sin importar que pueda aparecer en mi camino, sé que puedo confiar en Él.

Quiero terminar con las palabras de un niño de ocho años quien escribió que es lo que creía acerca de Dios. A su corta edad, él ya entiende algo acerca de quién es Dios y qué es lo que hace. El también escribió cosas que como adultos deberíamos redescubrir.

Uno de los trabajos principales de Dios es hacer personas. Él los hace para ponerlos en el lugar de los que murieron para que hayan suficientes personas para ocuparse de las cosas aquí en la tierra. Él no hace adultos. Solo bebes. Creo que es porque son más pequeños y fáciles de hacer. Y de esa forma no tiene que tomar su valioso tiempo enseñándoles cómo hablar y caminar – Él se los deja a sus madres y padres. No deberíamos pensar siempre en lo que Dios puede hacer por nosotros. Creo que Dios me puso aquí y que él me puede sacar cuando quiera.

Dios ve todo y escucha todo y está en todo lugar. Lo que lo mantiene bastante ocupado. Si no crees en Dios, vas a estar muy solo porque tus papás no pueden ir a todos lados contigo – como al campamento – pero Dios puede. Es bueno saber que él está cerca cuando tienes miedo en la oscuridad o cuando no puedes nadar muy bien y los niños grandes te tiran en la parte profunda de la piscina… eso es lo que creo acerca de Dios.

Querido oyente, ¿Como es su Dios? ¿es Él, el Dios de la Biblia? – soberano, confiable, poderoso, amoroso y sabio? ¿Se da cuenta que lo que sabe acerca de él afecta la forma en que vive para él?

¿Está luchando con la desilusión y el desaliento? ¿Está atravesando las profundas aguas de una prueba? Más que tratar directamente con la desilusión, o la tentación, o la prueba; más que enfocarse en la experiencia, vaya a la Biblia y comience a leer pasajes que van a hablarle de Dios. Lea pasajes que hablen de su soberanía, de su carácter, de su poder, de su sabiduría, de su amor.

Entre más grande sea su Dios – más pequeña será su prueba; entre más majestuoso sea su Dios – más grande su seguridad, mayor su gozo. Necesitamos volver a reencontrarnos como nunca antes con la persona de Dios; con la verdad de Dios. Porque esa es la verdad que nos hará libres.

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 03/05/1992

© Copyright 1992 Stephen Davey

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