Lección 4: Y Así Comenzó… Desde el Patio de su Casa

Lección 4: Y Así Comenzó... Desde el Patio de su Casa

Pasaje Bíblico: Jueces 6:1-35.

 En este programa estudiaremos el llamado de Gedeón, un hombre común y corriente con el cual podemos identificarnos, y aprenderemos de sus reacciones al aceptar la voluntad de Dios. Este pasaje nos muestra la obra soberana de Dios en la vida de Gedeón y nos recuerda que Dios usa a creyentes simples y comunes para hacer cosas extraordinarias para Su gloria.

Transcripción

Introducción

En mayo de 1855, un muchacho de 18 años se acercó a los diáconos de su iglesia en Boston con la intención de aplicar a la membresía. Después de tener una entrevista con los diáconos, el joven recibió la negativa. Los diáconos creían que él no tenía un entendimiento adecuado de la persona de Cristo y de la obra de Cristo en su propia vida, así que le dijeron que necesitaba recibir un año de instrucción. Si él se sometía a ese año de instrucción, él iba a tener otra oportunidad para ser entrevistado y quizás podría unirse a la membresía.

Según los registros, este joven apenas logró pasar la entrevista la segunda vez. De hecho, el hombre que lo llevo al Señor dijo esto acerca de D. L. Moody,

Debo admitir que he visto muy pocas personas cuyas mentes estaban tan cegadas espiritualmente como la suya cuando vino a mi escuela dominical por primera vez. Creo que, rara vez, el comité de la iglesia había conocido a un aspirante a la membresía con tan pocos indicios de que alguna vez lograra convertirse en un cristiano firme, con posiciones claras y decididas acerca del evangelio; y nunca habían conocido a alguien con menos probabilidades de convertirse en un hombre capaz de ocupar un espacio en un ministerio público.

Me emociona ver que Dios frecuentemente escoge usar a las personas con menos ventajas. Hoy, mientras continuamos nuestro estudio acerca del libro de Jueces, en el capítulo 6, vamos a leer una historia parecida.

Mientras leía y reflexionaba en la historia de Gedeón; mientras meditaba en los tres capítulos que contienen la historia más larga acerca de un solo juez en el libro de Jueces, me di cuenta de que estaba leyendo la biografía de un cristiano completamente común y corriente.

Gedeón fue un hombre común y corriente que fue usado de una forma extraordinaria. Tal como D. L. Moody, él tenía pocas aptitudes para el trabajo y un entendimiento bastante limitado. De hecho, Gedeón parece ser al que más le costó entender el plan de Dios de todas las personas que vamos a estudiar en este libro. De cierta forma, él pareciera ser el juez más cabeza dura.

Pero mientras estudiaba su vida, me di cuenta de que Gedeón lo representa a usted y a mi – creyentes comunes y corrientes que frecuentemente les cuesta entender aun las verdades más simples de la Biblia.

Abramos nuestras Biblias en Jueces capítulo 6.

 

La Condición de Israel

Vamos a comenzar nuestro estudio echándole un vistazo a la condición de Israel durante aquellos tiempos. Recordará seguramente el ciclo de pecado en el que Israel repetidamente cae. En este momento, Débora ya ha muerto e Israel, una vez más, ha caído en pecado. Una nueva generación que no sabe nada acerca de la obra de Dios a través de la profetiza Débora se ha levantado. Ellos caen en pecado y Dios permite que sean oprimidos por los Madianitas. Ahora, Israel clama a Dios por libertad.

No vamos a tomar tiempo para estudiar la primera parte de este capítulo, pero permítame resumirla brevemente.

Los madianitas eran diferentes a todos los otros enemigos de Israel porque, en vez de ocupar la tierra que conquistaban, ellos esperaban hasta el tiempo de la cosecha y luego la atacaban. Ellos saqueaban todo lo que Israel había producido, lo cargaban en sus camellos y volvían a su hogar al otro lado del rio Jordán, y esperaban hasta el otro año para hacer lo mismo. Cada año, por siete años, los madianitas vinieron a tomar lo que ellos consideraban suyo. Esto produjo escases y hambre en Israel.

Continuemos la historia en Jueces 6:8-10

…Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.

Esta es la primera vez que Dios responde de esta forma. Anteriormente, cada vez que Israel clamaba por liberación, Dios levantaba un juez. En esta ocasión, sin embargo, cuando ellos claman por liberación, Dios envía a un profeta. El profeta dio un mensaje de parte de Dios que en conclusión decía.

 …no me han obedecido.

Creo que Dios quiere que los Israelitas entiendan porque están en la situación en que se encuentran, así que le envía a un profeta para decirles porque han terminado esclavizados por los madianitas. En vez de permitirles que escapen de sus circunstancias, Dios quiere que ellos primeramente entiendan sus circunstancias.

Querido oyente, Él hace lo mismo con usted y conmigo. A veces nosotros solo queremos alivio y Dios solo quiere que entendamos la razón por la cual estamos en la situación en la cual nos encontramos.

 

El Llamado de Gedeón

Los Israelitas evidentemente escucharon al profeta, porque ahora Dios pone en marcha su plan de liberación, llamando a Gedeón. He dividido nuestro estudio de hoy en tres escenas.

  1. La Escena número uno es la Visita Angelical.

Esta escena comienza en Jueces 6:11. Dice así,

Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.

Permítame explicarle esta escena. La típica era para trillar y sacudir el trigo, en aquellos tiempos consistía en un lugar expuesto con un piso de madera que estaba junto al terreno donde la cosecha se recolectaba. Un buey trillaba el trigo al tirar de una gran bloque o rueda de piedra que aplastaba las espigas. El agricultor se paraba encima de la piedra mientras esta era arrastrada a través del trigo. Así, el grano de trigo se separaba de la paja. Esto se hacía al aire libre.

Estos versículos nos dicen que Gedeón estaba trillando ¿dónde? En el lagar de vino. El lagar generalmente era un lugar cubierto y más escondido. Gedeón había tomado las espigas de trigo y se había escondido en el lagar. Él estaba sacudiendo y golpeando las espigas con una vara, para así separar el grano de la paja; no estaba trillándolas como se hacía normalmente.

En ese momento, un ángel se le aparece, el ángel del Señor. Jueces 6:12 dice,

Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.

Gedeón probablemente miró alrededor y dijo, “¿me está hablando a mí?”

Aquí encontramos a un hombre que está escondiéndose de los Madianitas, tratando de recoger suficiente alimento para dar a su familia y el ángel del Señor le dice, “Gedeón” …varón esforzado y valiente… otras versiones lo traducen mejor como… valiente guerrero.

Antes que continuemos leyendo, entienda que Gedeón no sabe quién es este ángel. Este es el ángel del Señor; es una teofanía – una manifestación física de Dios. Aún, podríamos argumentar que este es Jesucristo pre-encarnado, porque a través del Antiguo Testamento, el ángel de Jehová se aparecía y les daba a las personas la guía que usted y yo tenemos a través de Jesucristo y el Espíritu Santo. También se nos dice en Jueces 6:14, “Y mirándole Jehová, le dijo…” lo que nos deja saber que este no era solo un ángel, sino una teofanía.

Gedeón responde al ángel de Jehová en Jueces 6:13 con una oleada de preguntas.

Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

En otras palabras, “¿dónde esta Dios? ¿Dónde están todos sus milagros? Él nos ha abandonado.

¡Y Dios estaba parado al frente de él!

Dos Verdades Fenomenales

Ahora, a partir de esta conversación, podemos aprender dos verdades maravillosas acerca de la forma en que Dios trata a sus hijos.

  • Primero, Dios nunca responde a las preguntas que Gedeón le hace en Jueces 6:13.

¿Por qué Dios? ¿Porque la vida es tan difícil? ¿Porque Dios nos ha abandonado aparentemente?

Y Dios efectivamente ignora sus preguntas. Mire que es lo que Dios hace en Jueces 6:14.

Y mirándole Jehová, (no un ángel) le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

La pregunta ahora es ¿qué es “esta tu fuerza”? la siguiente frase nos dice que su fuerza viene a partir de quien lo envía, “¿no te envió yo?”

En resumen, Dios le dice a Gedeón, “no voy a responder a todas tus preguntas, pero quiero que sepas que estoy contigo.”

A todo esto, esta es una promesa que podemos apropiar a nuestra vida. Dios no siempre nos explica todos los detalles, no siempre se encarga de todos los problemas, pero Dios promete que, donde sea que estemos, Él estará con nosotros.”

Y eso es suficiente.

  • En segundo lugar, Dios se dirige a Gedeón, no como quien es ahora, sino como será después.

Mire nuevamente Jueces 6:12, Dios se dirige a Gedeón como,

 …valiente guerrero.

Esto es lo que Dios tiene en mente para Gedeón. Dios había hecho eso mismo a través del Antiguo Testamento.

Él le dijo a Abram, quien no tenía hijos, “Abram, voy a cambiar tu nombre a Abraham,” que significa padre de una multitud.

Abraham, quien ya era de edad avanzada probablemente se rio por dentro.

Dios hizo lo mismo con Pedro. Su nombre era Simón, y Jesús lo cambió a “Petra” o “pequeña roca,” que significa, “tú eres firme, tú eres inamovible, tú eres fuerte, tú eres Pedro.

Pedro ciertamente actuó de esa forma cuando le dijo a Jesús, “Señor, te seguiré, hasta la muerte”

Pero en menos de 24 horas, una esclava le dijo “hey, tú eres uno de sus discípulos ¿o no?

¿yo? ¡Imposible!

Imagine como es que Dios lo llama a usted. ¿Está listo? ¡Él lo llama santo!

¿Alguna vez pensó acerca del hecho que Dios lo llama santo? Quizás no se sienta como un santo. Quizás no actuó como un santo de camino al trabajo el día de hoy. Pero Dios lo llama a usted, santo o santa.

Suena raro, ¿no?

Suena extraño especialmente cuando sabemos que no estamos viviendo de una manera que refleja nuestro nombre. Sin embargo, Dios trata con nosotros de la misma manera que trató con Gedeón – él nos ve por lo que él está haciendo en nosotros, no necesariamente por lo que somos en el momento.

Dios sabe que Gedeón no es ningún Ricardo, Corazón de León, pero él le dice, Gedeón, “Valiente guerrero.”

Esto es una promesa. Dios está diciendo, “Gedeón, voy a convertirte en un valiente guerrero, si me sigues y me obedeces.”

Ahora, en Jueces 6:17-19, Gedeón pide una señal y prepara una comida. Continuemos con esta parte de la historia en Jueces 6:20

Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así

Ahora recuerde que los israelitas están en tiempos de escases. Gedeón acaba de preparar un cabrito, una sopa y un poco de pan. Él quiere honrar a su visita. Y ahora su visita le dice “deja la comida sobre esa roca donde pueda verla”

Note ahora el versículo 21,

Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista    

¡Wow! En ese momento es que Gedeón se da cuenta de quién era su visita. Él se llena de temor. De hecho, el siguiente versículo, Jueces 6:22, nos dice que él tiene miedo de que se va a morir. Él dice en sus propias palabras,

he visto al ángel de Jehová cara a cara.

Ahora mire lo que ocurre en Jueces 6:24.

Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom;

Así, mientras el telón cae concluyendo la escena número uno de su historia, vemos a Gedeón alabando y adorando a Dios.

  1. La Escena Número Dos es la Iniciación de Fe.

Esta escena abre en Jueces 6:25 y transcurre durante la misma noche que Dios habla con Gedeón y comienza el proceso de convertirlo en un líder.

Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él

Creo personalmente que el toro de 7 años representa los 7 años de esclavitud a los madianitas. Gedeón tenía que derribar el altar de Baal con el toro más grande. Este altar era similar a un tótem; era un ídolo de madera para la diosa de la inmoralidad, supuestamente la amante de Baal.

Continuemos en Jueces 6:26

y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado.

Gedeón tiene que construir un altar en el mismo lugar que derribó el otro, y luego tiene que usar la madera del ídolo como leña para un sacrificio.

y ¿cómo respondió Gedeón? Él va al patio de su casa, y obedece.

Antes de continuar, permítame dar una aplicación personal. Ninguno de nosotros puede ser útil sirviendo a Dios en público sin que antes le hayamos servido en privado.

Gedeón va a comenzar con su propia familia. Gedeón va a comenzar en el patio su propia casa antes de comenzar a hacer algo en la nación.

No podemos tener el altar de Baal en el patio de nuestra casa, y al mismo tiempo servir a Dios. No podemos tener un pie de un lado y un pie del otro.

Así que el Señor le dice, “Gedeón, si me sigues, hazte cargo de la idolatría en tu casa.”

No podemos ser como Agustín de Hipona, quien cuando era joven oró, “Oh Dios, dame pureza, pero no todavía.”

No podemos ser indecisos. Debemos escoger entre Dios y Baal. Quizás Baal tolere a Dios, pero Dios no va a tolerar a Baal. Así que, de cierta forma, Dios estaba pidiéndole a Gedeón que peleara la batalla más difícil primero.

Leamos Jueces 6:27. Gedeón obedece, pero note como se sentía.

Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.

 

Dos Principios de Fe

Permítame darle dos principios de fe a partir de estos versículos.

  • Primero, la fe no se demuestra al no sentir miedo.

Dios no quitó sobrenaturalmente todos los miedos de Gedeón cuando dijo, “si, voy a tomar este paso de fe. ¡Oh me siento genial, lo puedo hacer!

He estado mirando los juegos olímpicos últimamente, y me parece interesante que todos los atletas que entrevistan, cuando le preguntan, ¿cómo te sientes? Responden, “me siento bien, voy a darlo todo y estoy seguro de que puedo llegar al podio.”

Mientras estudiaba este pasaje pensé, “¿qué habría pasado si un reportero hubiera entrevistado a Gedeón en el momento que estaba a punto de destruir el altar de Baal? Qué pasaría si un reportero le habría preguntado, “¿Gedeón cómo te sientes? Entiendo que eres el hombre de Dios para este trabajo.”

Seguramente Gedeón habría respondido, “Bueno, la verdad es que tengo miedo. De hecho, mañana voy a hablar con Dios de nuevo porque no estoy seguro de que llamó a la persona indicada.”

Ya veo al reportero diciendo, “Oh, eres bastante humilde, Gedeón. Cuéntanos cuál es la estrategia para derribar este altar de Baal y hacer historia. ¿Cuál es tu plan?

Bueno, voy a salir de noche así nadie me ve y espero terminar antes de que alguien despierte.

Puedo escuchar un grito, “Corten.” Pensé que íbamos a entrevistar a un héroe, no a un cobarde.

Querido oyente, la fe no necesariamente se demuestra al no sentir miedo.

  • En segundo lugar, la fe se demuestra con obediencia.

Uno no necesita llegar al punto que pueda decir, “ok, tengo mucha fe, Señor. Ahora, úsame antes de que se me vaya.”

La fe se demuestra al obedecer, a pesar de cómo se sienta. Dios no está llamando a personas temerarias, él está llamando a personas fieles.

Y necesitamos entender, mientras miramos este pasaje, que Dios está pidiéndole a Gedeón que haga algo muy difícil. Antes de que me pusiera a estudiar la vida de este hombre, solía pensar que la tarea más difícil de Gedeón era enfrentar a los madianitas. Sin embargo, ahora creo que eso no fue tan difícil como cuando Gedeón tuvo que ir al patio de su casa, y derribar el altar de Baal. Gedeón estaba a punto de exponer la idolatría en su familia. Él estaba a punto acusar a la nación por haber seguido a Baal.

No culpo a Gedeón por ir en medio de la noche. De hecho, para que entienda lo que esto significó, esto sería como que un evangélico fuera al vaticano, se subiera a una aplanadora, derribara la Capilla Sixtina y en su lugar construyera una iglesia evangélica.

 

Resultados de la obediencia de Gedeón.

Ahora, tres cosas pasan como resultado de la obediencia de Gedeón.

  • Primero, toda la ciudad se enoja con él.

Mire Jueces 6:28-30

Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado. Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él.

Note quien está hablando, querido oyente – ¿son los madianitas o los judíos? ¡Los judíos! Los judíos están preguntando, ¿quién derribo el altar de Baal? Encontremos a este hombre y matémoslo.

Apenas podemos imaginarnos a lo que Gedeón se estaba enfrentando. Todos en la ciudad querían matarlo. Esto nos muestra cuan profunda había llegado a ser la idolatría.

  • Lo segundo que pasa aquí, es que el padre de Gedeón recapacita y defiende a su hijo.

Mire Jueces 6:31

Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar.

Es interesante que Joás, quien era el cuidador del altar de Baal, recapacita y dice valientemente, “¡esperen un segundo! Si Baal es realmente un dios, entonces dejen que él se encargue de mi hijo. Si no lo es, entonces tenemos un problema – hemos estado adorando a un pedazo de tronco.

Pienso que Joás, se siente desafiado y quizás aun avergonzado por la valentía de su hijo. Él había permitido que la idolatría invadiera su hogar. De hecho, él era el cuidador del altar donde todos los hombres de la ciudad iban a adorar. Su hijo había expuesto su error avergonzándolo.

Si tiene hijos, seguramente sabe lo que significa ser avergonzado por sus propias palabras. El viernes pasado salimos a pasear con mi familia. Llegamos de vuelta bastante tarde – ya había pasado la hora en que mis hijos tenían que estar en cama. Mi esposa y yo estábamos cansados, pero ellos no, obviamente. Típicamente, antes de dormir les leo una historia de la Biblia y oro con ellos, pero era tarde y estaba muy cansado, así que les dije, “bueno niños, a dormir.”

Mi hijita de cuatro años me dijo, “papi, ¿no vamos a tener el comocional?

Esa es su palabra para el devocional. No, le dije, es tarde. Voy a orar con ustedes y después, a dormir.

Uno de mis hijos me miró y me dijo, “papi, al Señor no le gustaría eso.

¡Un predicador en la casa es suficiente! Estaba avergonzado.

Gedeón está haciendo lo que su padre debería haber hecho hace mucho tiempo atrás. Joás da un paso al frente y defiende a su hijo. Es bueno ver a Gedeón y su padre siguiendo juntos a Dios en medio de la oposición.

  • Lo tercero que ocurre como resultado de la obediencia de Gedeón es que Gedeón gana una reputación como líder.

Joás, le pone un sobrenombre a su hijo Gedeón, el cual va a servir más adelante como un grito de guerra. Mire Jueces 6:32.

Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra él, por cuanto derribó su altar.

El sobrenombre podría ser traducido literalmente; conquistador de Baal, o quien lucha contra Baal.

Hace solo un día atrás, Gedeón estaba escondiéndose en el lagar, golpeando trigo con un palo. Desilusionado pensaba, “¿dónde esta Dios? Ahora, solo por la gracia de Dios – no por algún esfuerzo de parte de Gedeón, aunque él ha sido obediente – él ya no se llama Gedeón, sino que tiene un nuevo nombre. Él es el Gran conquistador de Baal.

  1. La Escena Número Tres es la Consagración de Gedeón.

Mire Jueces 6:34-35

Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.

Ahora vemos un movimiento a través de toda la nación para pelear contra los madianitas. El texto nos informa que, en esa instancia, el Espíritu Santo vino sobre Gedeón. Esto podría ser traducido literalmente, “Entonces el Espíritu de Dios se vistió a si mismo con Gedeón…”

Necesitamos entender la diferencia entre la obra del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. Esto seguramente va a ayudarle a entender muchas de las cosas que ocurren en el Antiguo Testamento.

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

No habitaba en todos los creyentes

Mora en todos los creyentes

Moraba por un propósito especifico

Mora para cada aspecto de nuestra vida

Moraba o ungía por un tiempo limitado

Mora permanentemente.

 

Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo descendió sobre Saúl y luego salió de Saúl; el Espíritu Santo pudo descender sobre Sansón y pudo luego dejar a Sansón. En el Nuevo testamento, según Juan 14, todos los creyentes tienen el Espíritu Santo para toda la vida.

Se nos dice en Jueces 6:34, “… El Espíritu vino sobre Gedeón…” Esto es, el espíritu se vistió de Gedeón. Esta es una frase maravillosa. En otras palabras, el Espíritu de Dios trató a Gedeón como si fuera un traje.

El Espíritu de Dios quiere usarnos hoy en día, tal como lo hizo con Gedeón. Nosotros somos el canal, el vehículo, el medio, la vestimenta; el Espíritu Santo es quien vive y obra en nosotros. La clave en entender la morada del Espíritu de Dios, en cierta forma, está en entender el vestirse. La sumisión de la ropa a quien la usa es todo lo que es necesario.

Cuando me levanté el domingo para ir a la iglesia, saqué un traje azul del armario. También saque una camisa blanca – y la camisa no gritó, “¡no, no quiero ir este domingo! Me puse la camisa.

A la noche, me la saqué y la metí en el lavarropa. Cuando hice, no me dijo, “no por favor, no quiero agua caliente, prefiero estar sucia y arrugada,”

En cierto sentido, somos la vestimenta del Espíritu de Dios. La clave es que nosotros debemos hacer lo que él quiere – como su fuéramos su vestimenta.

 

Aplicación – Tres Escenas… Tres Respuestas

Permítame resumir la historia de Gedeón, con un par de aplicaciones. Estas son tres escenas; tres eventos claves que prepararon a Gedeón para la siguiente etapa. El respondió de tres maneras.

  1. Número uno, Gedeón fue confrontado con la presencia de Dios y el adoró.
  2. Número dos, Gedeón fue desafiado con la idolatría de su familia y obedeció.
  3. Número tres, Gedeón recibió el Espíritu de Dios y él se sometió.

Para todos nosotros que somos como Gedeón, simples cristianos, comunes y corrientes, Dios puede hacer algo extraordinario en nosotros. Él puede actuar en nosotros, si reconocemos su santidad y nuestra pecaminosidad, lo cual nos va a llevar a adorarle. Dios puede hacer su voluntad a través de nosotros, si, le obedecemos – si cuando él nos desafía a hablar, nosotros hablamos; si cuando él nos desafía a estar callados, permanecemos en silencio; si cuando su espíritu nos manda a movernos, nosotros lo hacemos diciendo, “solo dime cual es el camino y voy a estar más que feliz de ir.”

Tal como Gedeón podemos ser un testimonio de que Dios puede tomar creyentes comunes y corrientes, y usarlos grandemente, porque hemos permitido que Dios ordene y haga su voluntad en nosotros.

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 23/02/1992

© Copyright 1992 Stephen Davey

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