Lección 8: Fracaso en la Última Vuelta

Lección 8: Fracaso en la Última Vuelta

Pasaje Bíblico: Jueces 8:22-35.

Gedeón tuvo varias victorias espirituales, pero eso no lo salvó de cometer unos graves errores que lo llevaron al fracaso espiritual. Descubramos qué pasó con Gedeón, y cómo podemos aprender de sus malas decisiones al final de su vida.

Transcripción

Introducción

Hemos estado estudiando la biografía de un creyente común y corriente llamado Gedeón, cuya historia revela una vida de fe, ética, y moral. Sin embargo, hoy en nuestro estudio vamos a encontrar que tristemente, Gedeón tropezó en la última vuelta de la carrera. En el último capítulo de su vida, leemos acerca del fracaso moral, ético y espiritual de este, quien había llegado a ser un gran hombre de Dios.

¿Que hizo que este hombre fracasara en sus últimos años? Obviamente no se todas las razones, pero sé que Dios nos ha dejado esta historia registrada en la Biblia para nuestra instrucción y nuestra advertencia. Por Su gracia, espero que al final de nuestro estudio de hoy, seamos capaces de evitar las palabras que el apóstol Pablo que escribió los Gálatas, “estaban corriendo tan bien. ¿Que los impidió para que obedecieran la verdad?”

Le invito a enfocar su atención en Jueces capítulo 8, el último capítulo en la biografía de este creyente común y corriente.

 

El Punto Alto de la Carrera de Gedeón

Como recordará a partir de nuestro último estudio, Gedeón guio a los israelitas en una fantástica victoria sobre los madianitas. De hecho, el poder de Dios fue demostrado al confundir a sus enemigos, que accidentalmente se mataron entre ellos. 120.000 madianitas murieron en medio de la confusión, y luego Gedeón persiguió a los 15.000 que escaparon y los derrotó. Gedeón fue la herramienta divina para juzgar a esa nación idolatra.

Lo que ocurre después es casi de esperarse. Ya que Gedeón ha sido un líder tan bueno, las personas vienen a hacerle una propuesta interesante. Mire Jueces 8:22.

Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián.

Ahora, antes de mirar la respuesta de Gedeón, detengámonos para observar la actitud de la nación de Israel. Note las palabras,

…tu nos has librado…

Israel no ha logrado reconocer que fue Dios quien los libró. De hecho, en jueces capítulo 8, no vemos siguiera una pizca de agradecimiento hacia Dios. En ninguna parte del capítulo leemos que las personas se detienen y dicen, “Dios, gracias por librarnos de nuestros enemigos.”

La nación de Israel, en lugar de agradecer a Dios, Agradece a Gedeón.

Al mismo tiempo, los israelitas lo tientan con una oferta bastante tentadora, diciendo, “Gedeón, queremos que seas nuestro rey. De hecho, queremos que tu hijo sea nuestro rey también, y el hijo de tu hijo.”

Ellos están pidiéndole que sea el primer rey de la primera dinastía de Israel. Esta seguramente era una propuesta difícil de resistir.

La respuesta de Gedeón es el punto más alto de su carrera. Desde este punto, las cosas van a ir de mal en peor en la vida de Gedeón. Mire Jueces 8:23.

Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.

Esta es una respuesta fantástica. Él está en lo correcto, porque Dios era el Rey en esta teocracia. La nación era dirigida por Dios a través de un profeta y a través de un juez. Así que Gedeón responde diciendo, “Eso estaría mal. Solo Dios es el Rey de Israel.”

 

La Caída de Gedeón

Si pudiéramos terminar el libro en este momento – terminar la historia, terminar la biografía – sería fantástico. Sin embargo, el próximo versículo revela lo que va a ser el comienzo de una caída en picada en la vida de este hombre. Miremos que dice Jueces 8:24.

les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas)

Ellos respondieron básicamente, “esto es lo menos que podemos hacer por ti.”

Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín. Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.

La mayoría de los eruditos creen que esto, en la economía de hoy, sería entre 350.000 y 400.000 dólares.

Ahora cuando leí estos versículos por primera vez, el primer pensamiento que vino a mi mente fue, “oh-oh Gedeón, se está poniendo codicioso.” Sin embargo, este no es el caso. El siguiente versículo nos muestra cual fue su motivación para pedir el oro. Mire lo que dice Jueces 8:27.

Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.

La palabra “tropezadero” significa “seducir; atrapar en la ruina” Este efod va a arruinar, va a destruir la familia de Gedeón.

Ahora tengo un par de preguntas.

  • Primero, ¿porque Gedeón quiso hacer este efod?
  • Segundo, ¿porque el efod destruiría su familia? ¿Que tenia de malo?

Necesitamos entender que ese efod era muy importante para la adoración israelita. Tenía la forma de un delantal, y era la prenda exterior del sumo sacerdote.

Así que Gedeón está haciendo un efod de imitación. Y esto, según las escrituras, va a destruir su vida. De hecho, al parecer, Gedeón asume el rol que Dios nunca quiso tomara… el rol de sumo sacerdote. Gedeón hace un efod falso y así, un sacerdocio falso, y también, si nota en el versículo 27, una ubicación alternativa para adorar. Vamos a estudiar esto en un momento, pero primero tenemos que preguntarnos, ¿Porque querría Gedeón tomar el rol de sumo sacerdote y mover el lugar de adoración a Ofra?

Bueno, si ha estado poniendo atención a los detalles, se habrá dado cuenta que el sacerdocio, durante el liderazgo de Gedeón, era corrupto, inmoral y a lo menos improductivo. De hecho, en ningún lugar en todo el libro de Jueces leemos acerca de un sumo sacerdote que estaba cumpliendo su función. Nunca leemos en este libro, de un sumo sacerdote guiando a la gente en adoración. Esta omisión grita, “¿dónde están? ¡Algo está mal!”

Además, el tabernáculo estaba en Silo, el cual era el lugar de adoración establecido en este momento. Imagine en que territorio se encontraba Silo. Estaba en el territorio de los mejores amigos de Gedeón, la tribu Efraín.

¿Recuerda la tribu de Efraín en nuestro último estudio? Ellos encararon a Gedeón porque él no los había invitado a pelear contra los madianitas. De hecho, en el capítulo 12, ellos van a encarar a otra tribu por lo mismo y van a decir, “estamos tan enojados, que vamos a quemar tu casa.”

Estas personas eran las que controlaban el tabernáculo, el centro de adoración. Los sacerdotes no estaban cumpliendo su función. Así que, quizás, Gedeón pensó, “¿a ver?, un segundo. Yo soy la persona con la que Dios ha hablado. Yo soy el líder. Yo soy la persona que Dios está usando para dirigir a estas personas. Por qué no, entonces, hacer el trabajo completo y asumir el rol de un sumo sacerdote también.

Tenía sentido, pero no iba a funcionar.

 

Los Mandamientos que Gedeón rompió

Gedeón desobedece tres mandamientos al actuar como un sumo sacerdote. Miremos cuales son.

  1. Número uno, Gedeón no estaba calificado para usar el efod.

En Éxodo 28, Dios dice específicamente que solo los descendientes de Aarón podían usar el efod; solo el sumo sacerdote, no Gedeón. Él no tenía el derecho de asumir los cargos sacerdotales.

  1. Número dos, el efod estaba construido con los materiales incorrectos

Según Éxodo 28, el efod tenía que ser construido de materiales azules, no de oro. Quizás, Gedeón y las demás personas lo hicieron de esta manera para que el efod fuera más impresionante a sus ojos. Sin embargo, lo que ellos y nosotros deberíamos aprender es que a Dios no le impresiona la belleza o la ostentosidad, a él le impresiona la obediencia.

  1. Número tres, el efod estaba en la ubicación equivocada.

Gedeón, luego, instituye un sacerdocio, una forma de adoración, una ubicación para adorar que rivalizaba y aun trataba de sustituir la verdadera ubicación. Y quizás sus motivos eran sinceros, pero estaban sinceramente equivocados.

Mire nuevamente el resultado de hacer esto en Jueces 8:27

…y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar…

La palabra prostituirse aquí se refiere a un fracaso espiritual, a infidelidad espiritual. Dios describe la solución de Gedeón como adulterio espiritual.

Gedeón no tenía ningún derecho de hacer ese efod. Las personas no tenían ningún derecho de ir a Ofra para adorar. Ellos estaban cometiendo infidelidad espiritual. Eso es lo que Dios pensaba acerca de las acciones de Gedeón.

Quizás Gedeón pensó que Dios haría una excepción con él. Los líderes a veces piensan de esa manera. Piensan que pueden vivir con otras reglas. ¿Cuándo vamos a aprender que los líderes espirituales no tienen privilegios espirituales?

¿Qué hace Dios? Mire Jueces 8:28.

Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.

Eso me parece fascinante. Gedeón ha hecho todas estas cosas, así que ¿dónde está el rayo del cielo? ¿Dónde está el juicio divino sobre este hombre que se ha vuelto loco en su intento de crear su propio centro de adoración? Ya que Dios no interrumpe sus planes, eso significa que Dios debe aprobar ¿o no? – al menos eso es lo que Gedeón evidentemente pensó.

Sin embargo, Dios no hace excepciones para Gedeón y tampoco las hace para usted y para mí, aunque el haya usado nuestras vidas en el pasado. Solo porque los cielos están en silencio cuando pecamos, no significa que Dios está aprobando nuestro pecado o que él no se ha dado cuenta.

Un rayo en este momento habría sido bueno y habría quizás despertado a Gedeón, como un niño que ha sido sorprendido haciendo algo malo. A veces ser sorprendido haciendo algo malo es bueno.

Me acuerdo cuando tenía 16 años y había sacado mi licencia de conducir. El verano después de sacar mi licencia, mis primos y su familia vinieron de visita. Mi primo favorito, Mark, y yo decidimos salir a manejar. Le pedí las llaves a mi papá y el me las dio con esa mirada que los papás les dan a sus hijos cuando están a punto de salir a manejar. Le dije, “no hay problema pá, solo vamos a dar una vuelta a la manzana.

Mark y yo nos metimos al auto. Él estaba sentado en el asiento del copiloto. Me miró y sonrió. Yo lo miré y sonreí, y nos metimos a la autopista. Toda mi familia estaba en casa, así que fui probablemente a unos 10kmh en la calle en frente de la casa, doble, y pronto llegué a un área que conectaba la autopista. El semáforo estaba en rojo.

Mire a Mark y él me miro, y cuando se puso en verde, pise el acelerador a fondo. Estábamos pasándola bien.

Sin embargo, cuando íbamos a unos 100 km/h, miré por el espejo y vi humo saliendo debajo del auto. No soy ningún mecánico, pero sabía que todo ese humo saliendo de debajo del auto no era algo normal, así que salí de la autopista, y mi primo y yo sabíamos que estábamos en problemas.

Llamamos a mi papá, y pronto, él y mi tío vinieron a buscarnos. Mark y yo nos metimos en silencio en el asiento de atrás. Por supuesto, le dije, “no tengo idea porque paso esto. No lo entiendo. Algo debe estar mal con el auto. Mi papa miró a mi tío que era un poco más entendido en mecánica que él, y dijo, “¿cómo es que algo si puede ocurrir? Mi tío piso el acelerador a fondo y nos miró. Mi primo y yo miramos hacia abajo.

Un niño puede tratar de engañar a sus padres. Los adultos a veces tratan de engañar a Dios. A veces Dios no nos sorprende en el acto, o eso es lo que parece, si Dios no hace algo al respecto.   

 

Las Consecuencias que Gedeón va a Experimentar

Dios sabía lo que Gedeón había hecho, pero, porque el rayo del cielo no cayó sobre él, él siguió. Sin embargo, vemos unas cuantas consecuencias negativas en la vida de Gedeón por haber hecho lo que hizo. Vamos a echarle un vistazo.

  1. Primero, lo que Gedeón hizo, abrió la puerta para la idolatría.

Mire Jueces 8:33.

Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit

Es como si los israelitas estaban esperando que este viejo juez muriera, y tan pronto como muere, ellos piensan, “bueno, ya estamos acostumbrados a adorar en otro lado y de otra forma.”

Este era el primer paso a la idolatría. Y ellos estaban listos – Baal estaba ya en su sangre.

  1. Segundo, La desobediencia de Gedeón abrió la puerta al pecado.

Tres pecados son revelados en la vida de Gedeón

  • El primer pecado en la vida de Gedeón, el cual ya hemos mencionado anteriormente, es su desobediencia a las Escrituras.

Gedeón tenía la opción de seguir una de dos autoridades en su vida – las mismas autoridades que podemos tener nosotros. Una es la autoridad de la Palabra de Dios; y si nos ponemos debajo de esta autoridad nos va a ir bien.

Sin embargo, si rehusamos someternos a la autoridad de la palabra de Dios, vamos a necesitar algo o alguien más que dirija nuestras vidas. ¿Cuál es esa autoridad ahora? Nosotros mismos. Nosotros nos convertimos en nuestra propia autoridad. Nuestros sentimientos, nuestro razonamiento, nuestra lógica, nuestros deseos se convierten en la autoridad. De esa forma, Gedeón comienza a seguir su propio camino aparte de la Palabra de Dios.

  • El segundo pecado en la vida de Gedeón es su inmoralidad.

Mire lo que dice Jueces 8:29-30. Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres.

Gedeón era un líder famoso y, ya que los líderes solían tener muchas mujeres, él tuvo muchas mujeres. Esta era la forma típica de demostrar poder en Canaán. Sin embargo, la ley prohibía esta actividad. Deuteronomio 17:17 dice,

No tomara para si muchas mujeres…

Y a pesar de tener todas esas esposas, Gedeón aún no estaba satisfecho con su vida licenciosa. Mire Jueces 8:31.

También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo…

Concubina es un eufemismo que quiere decir amante. Él tiene quizás 50 o 60 esposas y ¿está acaso satisfecho con su vida? No. Él tiene una amante en Siquem, la cual, a todo esto, es una ciudad cananea. Ella es una mujer cananea – idólatra, Ella queda embarazada y tiene un hijo también. Las concesiones de Gedeón lo estaban llevando a la ruina.

Quizá conozca la parábola del oso y el cazador. Dice así: Un cazador estaba en el bosque con la intención de casar un oso, cuando de repente un oso apareció de la nada y lo arrojó al suelo.

El oso le dijo, “¿qué estás buscando?”

El cazador respondió, “solo quiero un abrigo de piel.”

El oso dijo, “tiene sentido. Quizás podemos negociar. Por mi parte, yo quiero un estómago lleno. Quizás podemos llegar a un acuerdo.”

30 minutos más tarde, el oso se fue caminando lentamente, dejando atrás la gorra y el rifle del cazador. Así, El oso tuvo su estómago lleno y el cazador obtuvo su abrigo de piel.

Si hace concesiones con el pecado, siempre va a salir perdiendo.

Quizás usted ha estado corriendo bien su carrera cristiana, pero recientemente se detuvo para hablar con un oso. Su oso quizás sea un coqueteo en la oficina. O quizás puede ser unos arreglos indebidos en su negocio. O quizás puede ser alguna manipulación sutil o algún afán egoísta. Puede ser el querer hacer trampa en una prueba para pasar de curso. El pecado, es un oso, con el cual no debe ni detenerse a platicar. El lidiar o negociar con él, siempre le va a traer graves consecuencias a largo plazo.

  • El tercer pecado en la vida de Gedeón es su orgullo.

Note Jueces 8:31 nuevamente. Esta es una frase muy corta, pero que dice mucho.

También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

Las palabras “le puso por nombre” podría ser traducido también “lo designó.” Esta era una práctica diferente a la de hoy en día, donde, cuando un bebe nace, los papás eligen un nombre bonito para su hijo.

Algo típico en aquellos días, era que el padre le pusiera un sobrenombre a su propio hijo ya crecido. De hecho, quizás recuerde que el padre de Gedeón le puso por sobrenombre Jerobaal. Con esto, él quería que todos supieran, “mi hijo es quien pelea contra Baal,” el cuál es el significado de ese sobrenombre.

Gedeón le pone a su hijo el sobrenombre Abimelec, que significa, “mi padre es un rey.” ¿Qué tal?

Recuerda que en Jueces 8:23, el pueblo le pidió a Gedeón que reinara sobre ellos, y que Gedeón respondió en Jueces 8:24

No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros

Cuarenta años más tarde, al parecer, cambió de opinión. Él se dio licencias con el pecado, empezó a vivir una vida inmoral, desobedeció la Palabra de Dios, y ahora encontramos que él está sintiéndose y actuando como si fuera un rey. Él incluso tiene un harén como cualquier otro rey pagano. Ahora Gedeón tiene un hijo y le pone un sobrenombre, para que cada vez que alguien lo llame por su nombre, reconozcan que su padre, Gedeón, es un rey.

Este va a convertirse en el último periodo en el libro de Jueces, en el cual hay paz.

El ciclo de pecado se va a detener en este punto. No vamos a escuchar nuevamente que la nación de Israel de reúne para adorar. Los mismos jueces que van a venir van a vivir con grandes pecados. De hecho, uno de los próximos jueces es Sansón. Seguro lo conoce y sabe el tipo de vida que tuvo. El siguiente capítulo del libro de Jueces literalmente va a fluir con la sangre de los 70 hijos de Gedeón, quienes van a morir en manos de Abimelec.

 

Aplicación

Permítame sacar dos aplicaciones de la biografía de Gedeón.

  1. La primera es que la falta de fe en el pasado no impide que pueda actuar fielmente en el presente.

Sin importar cuan insignificante puede considerarse a sí mismo, si usted se somete a la autoridad de Dios, Dios puede usarlo. Él usó a este tímido granjero y lo convirtió un juez, lo convirtió en un guerrero, lo convirtió en el líder que peleó contra Baal.

La verdad es que no tenemos la menor idea de lo que Dios puede hacer con nuestras vidas, si nos sometemos a Él. Tal como con Gedeón, nuestra falta de fe en el pasado puede llegar a convertirse en fidelidad en el presente.

  1. La segunda aplicación, sin embargo, es que la fidelidad en el presente no impide que pueda haber fracaso en el futuro.

Esta es la forma en que terminó la historia de Gedeón.

Un teólogo que vivió hace unos 200 años atrás, sabiamente, dijo lo siguiente.

Dios tiene dos formas de probar a las personas. Una, en el horno de la aflicción. La otra, en el crisol de la prosperidad. Esta es la prueba más difícil de las dos. La aflicción tiende a humillarnos, ablandarnos, y someternos. Pero en la prosperidad, la autoestima, la confianza en uno mismo, la autosatisfacción, el orgullo y la seguridad en uno mismo brotan fácilmente. Las Escrituras nos enseñan acerca del peligro de la prosperidad, y la incapacidad del corazón humano de tomar una copa llena de éxito sin intoxicarse por la misma.

Esto resume lo que fue la historia de Gedeón. En sus últimos días de vida, lo vemos intoxicado en su prosperidad, en su éxito, en su prominencia, en su estatus. Lo vemos tambaleándose y tropezando sobre la línea de meta.

Querido oyente, que podamos repetir las palabras del apóstol Pablo que dijo,

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia (2 Timoteo 4:7-8)

¿De qué está hablando Pablo? ¿De ganarse el cielo? No. Él está hablando acerca de un galardón, de un premio único dado a aquellos que terminan bien la carrera; a aquellos que se someten a la autoridad de Dios hasta la última vuelta.

Si Dios escogiera, hoy, escribir las últimas palabras de su vida y cerrar el libro de la biografía de su vida, ¿tendría usted un buen final? Si la mano de Dios fuera a soltar la pluma divina que ha estado registrando los hechos, obras, pensamientos, la pasión, y el propósito de su vida, ¿terminaría bien?

No estoy hablando acerca de ser perfectos, estoy hablando acerca de vivir día a día obedeciendo a Dios, apasionados por seguirle. Que podamos aprender a partir de la vida este hombre, a nunca dar un paso al costado en la carrera, sino a seguir corriendo, a seguir sometiéndonos a la voluntad de Dios para que al final, podamos terminar bien la carrera de la vida.

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 22/03/1992

© Copyright 1992 Stephen Davey

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