Lección 7: Disparando a los Santos

Lección 7: Disparando a los Santos

Pasaje Bíblico: Jueces 7:24-8:21.

¿Cómo responde usted a la crítica? Después de la milagrosa victoria de Gedeón, él se encuentra con una situación inesperada. En vez de celebraciones y felicitaciones, él recibe crítica y cuestionamientos. A partir de su ejemplo, podemos aprender cómo manejar la crítica con clase.

Transcripción

Introducción

Estaba leyendo hace poco acerca del conflicto entre los franceses y los ingleses a principios de 1700. Un capitán inglés estaba con su embarcación en la costa de Francia esperando que lo llamaran a la batalla, pero no quería perder tiempo; así que, ordenó a sus hombres que practicaran tiro al blanco con sus cañones en un castillo cercano. Como todo castillo francés, alrededor de la cúspide estaba adornado con figuras de yeso; en este caso, las figuras eran de unos santos. La tripulación empezó a practicar con estos santos, gastando horas afinando su puntería.

Interesantemente, cuando los llamaron a la guerra, no tuvieron tiempo para reabastecer el barco. Tuvieron que zarpar inmediatamente. La tripulación finalmente perdió su batalla en el mar, no porque haber sido superados en número o estrategia, sino porque se les terminaron las municiones. Ellos gastaron demasiado tiempo disparando a los santos.

Creo que uno de los problemas comunes cuando enfrentamos al enemigo de verdad en la batalla de verdad, no es que tenemos una desventaja en números o estrategia, sino que gastamos demasiado tiempo y demasiada munición disparando a los santos.   

Este es el problema de creyentes que se llevan mal con otros creyentes. La división sigue siendo un problema en la iglesia el día de hoy; y tristemente, es uno de los problemas más comunes que existen. Es algo con lo que vamos a tener que lidiar constantemente, ya sea como parte del problema o como parte del blanco.

Hoy continuamos nuestro estudio de la vida de Gedeón, en Jueces capítulos 7 y 8. Gedeón va a enfrentar el problema más difícil que haya tenido que enfrentar hasta este momento.

 

Como Gedeón Manejó la Critica

Antes de haber estudiado el libro de Jueces en mayor profundidad, pensaba que el problema más grande de Gedeón eran los madianitas. Ellos eran el enemigo de verdad. Ellos eran los que estaban causando el mayor problema. Sin embargo, mientras estudiaba el tema, me di cuenta de que los momentos más difíciles en la vida de Gedeón ocurrieron cuando él tuvo que encarar a su propio pueblo; a sus propios hermanos y hermanas hebreas. Ellos deberían estar animándolo en este momento, sin embargo, estaban haciendo todo lo contrario.

La última parte de Jueces 7 nos relata la expedición para terminar con los madianitas que habían huido. Recordará que en nuestro último estudio hablamos de cómo el ejército de Gedeón había permanecido en un monte, al lado del campamento madianita y habían agitado sus antorchas, gritado un poco y tocado sus trompetas. De esa forma, Dios les dio la victoria sobre sus enemigos. 120.000 murieron en medio de la confusión que Dios había creado mientras que Gedeón y sus 300 soldados solo miraban, sin levantar una espada ni una sola vez.

Sin embargo, 15.000 madianitas escaparon, montados en camellos, Así que Gedeón trata de alcanzarlos y terminar el trabajo. Leamos Jueces 7:24 para ver qué es lo que Gedeón hace en esta instancia.

Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán.

Gedeón les pide a los hombres de Efraín que lo ayuden a cortarle el paso a los madianitas. Continuemos con el relato en el versículo 25.

Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.

Los nombres de los dos líderes madianitas, Oreb y Zeeb, pueden traducirse literalmente, “cuervo” y “lobo.” Los hombres de Efraín mataron a cuervo en la peña y a lobo en el lagar que llevan sus respectivos nombres, y les llevaron sus cabezas a Gedeón. Esto suena bastante macabro, pero era la forma típica en esos días de demostrar o probar que habían vencido a su enemigo.

Ahora la tribu de Efraín trae la prueba de su victoria a Gedeón. Hace tiempo que no lo han visto, pero han oído la historia de su victoria en el campamento madianita. Uno esperaría ahora, que todos se abrazaran, se felicitaran, gritaran “aleluya, gloria a Dios” y fueran a celebrar juntos la victoria.

Sin embargo, Jueces 8:1 nos cuenta que es lo que pasó después.

Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente.

Esto es fascinante. Recapitulemos por un momento para tratar de entender que es lo que está pasando. Creo que este problema con Efraín no es algo sorpresivo, sino que ha venido desarrollándose por varios años.

En este punto de su historia, la tribu de Efraín era la tribu más prominente de todas. Ellos se jactaban de haber producido hombres importantes como Josué. Efraín era el hijo de José, y ellos estaban muy orgullosos de esa herencia. Ellos también se jactaban de tener los dos centros religiosos en su territorio –El tabernáculo en Silo y Betel estaban bajo su dominio. En este momento, Efraín es la tribu más grande y prominente de todas, acostumbrada a ser el centro de atención del resto de la nación. Evidentemente su orgullo había crecido debido a todo esto.

Las palabras claves para entender la forma en que los líderes de Efraín trataron a Gedeón son las palabras reconvenir, que podría traducirse como “un conflicto público y severo,” y la palabra fuertemente, que significa “violentamente.” Ellos literalmente fueron y confrontaron a Gedeón diciéndole “Hey, ¡porque nos dejaste afuera de esto! somos la tribu de Efraín. Somos los más importantes. Como te atreves a ir a la batalla sin hablar con nosotros primero.”

Quizás los lideres ofendidos de Efraín le dijeron a Gedeón, “la única razón por la que fuiste con 300 es para que tuvieras toda la gloria. Seguramente no querías compartir el botín con muchas personas, y tu objetivo era volverte famoso en Israel.

Ahora la forma en que Gedeón maneja sus criticas es increíble. Si yo hubiera estado en su situación, seguramente habría respondido de otra manera. Permítame mostrarle como es que Gedeón manejó sabiamente esta situación.

  1. La primera manera en que Gedeón manejó la situación con sus críticos fue con tacto.

Tacto es la habilidad de tomar en consideración los sentimientos de otra persona y responder adecuadamente.

Estaba leyendo recientemente un libro de Chuck Swindoll, en el cual contaba una historia acerca de un hombre que le faltaba tacto.

Resulta que la esposa de este hombre iba a irse a viajar por Europa. El mismo día en que se fue, mientras volaba hacia Nueva York, su gato murió. Ella lo llamó desde el aeropuerto y le dijo, “hola, cariño, ¿cómo va todo?

El simplemente dijo “tu gato está muerto.”

Conmocionada, le dijo entre lágrimas, “¡deberías haber tenido más tacto para decírmelo!”

Él le preguntó, “bueno, ¿qué debería haber dicho entonces?”

“Bueno, podrías habérmelo dicho de a poco. Por ejemplo, ahora cuando te llamé desde Nueva York, me podrías haber dicho, “querida, el gato esta sobre el techo.” Luego cuando te hubiera llamado desde Paris, otro día, podrías haberme dicho, “querida, el gato se cayó del techo.” Luego, al otro día cuando te llamara desde Roma me podrías haber dicho, “querida, el gato está en el hospital y no se ve muy bien.” Finalmente, un par de días más tarde, podrías haberme dicho, “lo siento querida, pero el gato murió.”

Él pensó por un momento y dijo, “Es cierto. Perdón. La próxima vez voy a tener más tacto.”

Hicieron las paces y siguieron hablando de otras cosas. Después de conversar un rato, ella preguntó, “oh, y ¿cómo está mi mamá?

Después de una larga pausa el marido le respondió, “bueno, ahora está sobre el techo.”

Esta es una clásica ilustración de lo que no es tener tacto. Tacto es la habilidad de entender la forma en que alguien se siente y responder adecuadamente.

Alguien escribió una vez, “tacto es hacer que una persona se sienta en casa, aun cuando realmente desearía que esa persona lo estuviera.”

Sea lo correcto o no, Gedeón, tiene todo el derecho de poner a los efraimitas en su lugar. El quizás pudo haberles dicho, “a ver, a ver, a ver ¿quién es el escogido de Dios acá? ¿Fue Dios mismo a llamarlos a ustedes? No, ¿y ahora vienen a quejarse conmigo? Por favor muchachos, ubíquense. Además, yo no planee ir con 300 hombres a la batalla. Si fuera por mí, habría tenido a toda la nación peleando, pero Dios quiso hacerlo de otra manera.”

En vez de hablar de esa manera, mire la increíble respuesta que Gedeón da, según Jueces 8:2.

A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros?

Ósea, vamos Gedeón, estos cabeza-hueca no hicieron nada. Tu arriesgaste tu vida con solo 300 hombres y ahora estas diciendo, “¿que he hecho en comparación con ustedes?” Ni siquiera sabemos cuántos soldados de Efraín fueron a capturar a los madianitas que estaban huyendo asustados.

¿Esta Gedeón simplemente halagando a los efraimitas? No, él está tratándolos con tacto. Él está poniéndose en su lugar, y viendo la situación desde su perspectiva. Desde su perspectiva, Gedeón no había hecho nada. Él ni siquiera había levantado una espada. Él no había peleado mano a mano. Todo lo que él había hecho era gritar y agitar una antorcha. Ellos eran los que habían peleado mano a mano y ellos habían capturado a Oreb y Zeeb. Así que, Gedeón, viéndolo desde su punto de vista, responde con mucho tacto.

  1. La segunda manera en que Gedeón maneja la situación con sus críticos efraimitas es con humildad.

Gedeón es una persona lo suficientemente grande como para destacar el logro de sus críticos. Mire Jueces 8:3

Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y qué he podido yo hacer comparado con vosotros?

La verdad es que Gedeón no había peleado mano a mano. El humildemente, reconoce el esfuerzo y la participación de la tribu de Efraín, lo cual es muy difícil de hacer. Gedeón acaba de hacer una enorme hazaña, y aun así, considera a sus críticos como mejores que el mismo. A todo esto, en el Nuevo Testamento encontramos que Dios nos manda a hacer lo mismo. Filipenses 2:3 nos dice que debemos estimar a los demás como superiores a nosotros mismos.

Gedeón entiende que, en este momento, falta de armonía en Israel pude dividir las tribus. El reconoce el hecho de que la armonía colectiva es mucho más importante que recibir respeto y aplauso.

  1. Lo único que Gedeón corrige de la tribu de Efraín se encuentra en la tercera manera en que manejó la situación; esta es con enfoque.

Gedeón implícitamente dice, como leemos en el versículo 3, que Dios está en control. De hecho, lo único que Gedeón reprocha de estos hombres es que perecen estar dejando a Dios fuera del asunto. Él no está preocupado porque no está recibiendo el crédito por lo que ha pasado, él tiene problemas con el hecho de que Dios no está recibiendo el crédito que merece.

Mire Jueces 8:1 nuevamente.

Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián?

Los hombres de Efraín dijeron, “¿porque no nos llamaste cuando tu ibas a pelear contra los madianitas?”

Gedeón dice, “oigan, no están entendiendo bien qué es lo que realmente pasó.”

En Jueces 8:3, Gedeón les dice,

Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián;

Sutilmente, Gedeón está recordándoles, que ellos no capturaron a Oreb y Zeeb, y que tampoco él lo hizo. Sino que, Dios es quien hizo su obra a través de ambos de distintas maneras.

Cuando estudia las vidas de hombres y mujeres piadosos en el Antiguo Testamento, va a descubrir que hay una característica que tienen en común. Todos ellos están deseosos de darle la gloria, la honra, el crédito a Dios por lo que sea que ha pasado.

 

Para aquellos que critican – una ilustración

Ahora en este texto encontramos una ilustración para todos aquellos que critican. Cuando ponemos la queja a un lado, vamos a descubrir que es lo que realmente había en el corazón de los efraimitas, y los nuestros cuando nos dedicamos a criticar.

  1. Primero, sus quejas revelan que ellos estaban más interesados en su propia participación que en los planes de Dios.

Los efraimitas eran personas que buscaban participar en las cosas correctas. Les encantaba ser vistos y reconocidos por su buen accionar. Y a todo esto, vencer a los madianitas habría lucido fantástico en su currículum. Ellos estaban enojados porque no pudieron incluir ese logro para luego lucirlo en frente de todos.

Esto revela que su prioridad no era cumplir el plan de Dios, sino mejorar su propia reputación.

  1. Segundo, sus quejas revelan, obviamente, que ellos estaban más preocupados de recibir gloria que en dar gloria a Dios.

Cuando llegamos a esta parte de la historia, esperaría que ellos cruzaran el Jordán con los dos reyes derrotados, le dieran una palmada en la espalda a Gedeón y dijeran, “Gloria a Dios, vencimos. Compartamos las historias de que Dios ha hecho últimamente.”

Sin embargo, ellos están más interesados en recibir gloria que en darla. De hecho, ellos están actuando como niños malcriados que no les están dando el juguete que quieren.

Estaba en un supermercado un par de días atrás, y cuando llegué a la caja, atrás mío había con una madre con su hijo que estaba haciendo un berrinche enorme.

Seguramente ha visto la misma escena varias veces. ¿Sabe que es peor que un niño haga un berrinche en el supermercado? Que un adulto haga un berrinche porque no tiene lo que quiere a su manera, especialmente en la iglesia. Ahora, el adulto no va a zapatear, llorar, ni gritar, pero si puede que empiece a manipular, criticar, y abusar de su poder. Lo que está diciendo es, en efecto, “quiero tener más importancia e influencia aquí. ¿por qué me dejaron fuera?”

La tribu de Efraín tenía un problema. Si no los incluían, ellos iban a hacer sentir su furia. Ellos debían tener el puesto privilegiado o iban a patalear y hacer problemas.

 

Como Gedeón Manejó la Desunión

El segundo problema que Gedeón tuvo que tratar con su propia gente es muy similar al primer problema, que era crítica. El segundo problema era la desunión. Notemos la forma en que Gedeón trata con este problema

Continuemos en Jueces 8:4.

Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, más todavía persiguiendo. Y dijo a los de Sucot: Yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo a Zeba y Zalmuna, reyes de Madián. Y los principales de Sucot respondieron: ¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejército?

Continuemos en Jueces 8:7

Y Gedeón dijo: Cuando Jehová haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto

Gedeón, como juez de Israel que es, les responde, “ustedes van a recibir disciplina.”

Continuemos con los siguientes versículos 8-9.

De allí subió a Peniel, y les dijo las mismas palabras. Y los de Peniel le respondieron como habían respondido los de Sucot. Y él habló también a los de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre.

¿Qué está pasando aquí? Estas tribus tenían miedo. Sucot y Peniel eran tribus occidentales que estaban del otro lado del río Jordán. Ellos probablemente disfrutaban de bienestar económico ya que negociaban con los madianitas, cada vez que pasaban por su territorio para su saqueo anual de las tierras cananeas. Si Gedeón llegaba a perder y los madianitas descubrían que estas tribus habían ayudado a Gedeón, ¿quiénes cree que serían los primeros en ser atacados por los madianitas? Estas dos tribus.

Ellos tenían una decisión que tomar, y ellos escogieron mal; porque básicamente dijeron, “Preferimos tener Dios como enemigo, preferimos tener al pueblo de Israel en nuestra contra que, a los enemigos de Dios, los madianitas.”

El miedo nos hace hacer cosas extrañas, ¿no es así? Así que vemos que estas dos tribus luchan con el miedo a la inseguridad; mientras que la tribu de Efraín lucha con su orgullo.

¿Como trata Gedeón con el miedo y la desunión en esta instancia?

  1. En primer lugar, Gedeón no permite que la desunión lo distraiga.

Mire Jueces 8:10

Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejército como de quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el ejército de los hijos del oriente; pues habían caído ciento veinte mil hombres que sacaban espada.

Aquí se nos recuerda que los madianitas habían perdido 120.000 en aquella confusión en su campamento, y ahora solo quedaban 15.000 soldados en el ejército. Continúe en Jueces 8:11

Subiendo, pues, Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeha, atacó el campamento, porque el ejército no estaba en guardia.

En otras palabras, lo madianitas, que habían huido en camellos probablemente pensaron, “oh, Gedeón no puede llegar tan lejos. Él no nos puede alcanzar aquí. Estamos seguros.”

En ese momento es que Gedeón llega y ataca. El no permite que la situación lo distraiga de su misión. El no permite que los cuestionamientos, y la inseguridad en las promesas y el poder de Dios de las otras personas detengan su propio caminar con Dios.

Querido oyente, hay momentos en que, al querer seguir la voluntad de Dios, algunas personas van a tratar de desanimarle, diciéndole que lo que quiere hacer es imposible. Quizás alguien que debería estar animándolo le diga, “no es posible, no lo va a lograr.”

Encontramos además que esas dos tribus se burlan de Gedeón. En otras palabras, están diciendo “Gedeón, no hay forma que lo puedas lograr.”

Ellos se habían convertido como en los enemigos de Gedeón. Sin embargo, él no permitió que lo distrajeran de su misión.

  1. En segundo lugar, Gedeón no permite que el espíritu de desunión se arraigue dentro de la nación.

Mire Jueces 8:15.

Y entrando a los hombres de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me zaheristeis (injuriasteis), diciendo: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos nosotros pan a tus hombres cansados?

En otras palabras, “ustedes se burlaron de mí. Ustedes me dijeron que no podía hacerlo.”

Continuemos en el siguiente versículo.

Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de Sucot. Asimismo derribó la torre de Peniel, y mató a los de la ciudad.

Es interesante que Gedeón derribó esta torre, ya que esta torre era su lugar de refugio; era su seguridad; era a donde ellos corrían cuando el enemigo atacaba. Gedeón dice, “ustedes han estado dependiendo en esta torre por demasiado tiempo. Vamos a quitarla. Empiecen a depender en Dios.”

Gedeón, como el juez de Dios, disciplina a esta tribu. Él toma las vidas de los ancianos de la ciudad, ya que se habían vuelto parte del enemigo. Ellos no quisieron seguir a Dios, y Dios, a través de Gedeón dice, “la desunión no puede ser tolerada en la tierra de Canaán”

De la misma forma, la desunión tampoco puede ser tolerada en la iglesia.

 

Para aquellos cuyo miedo y poca fe afecta la iglesia – una advertencia.

Aunque, sé que no podemos sacar muchas aplicaciones directas a partir de este pasaje, permítame mostrarle unas advertencias que sacamos a partir este texto, en particular para aquellos cuyo miedo o falta de fe afecta la iglesia. Aunque veo enormes diferencias entre Israel y la iglesia, hay algunas verdades que pueden ser aplicadas a la iglesia. Permítame darle un par de ellas.

La primera verdad es que Dios nunca quiso que su pueblo funcionara desunido

Cuando hablo de desunión, no estoy hablando de un método o una práctica; estoy hablando de cosas esenciales, las doctrinas que sostenemos como iglesia. La inerrancia de la Escritura no es un tema para debatir. La interpretación literal de la Biblia nunca va a ser puesta a votación.

Romanos 16:17 dice,

Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Esto literalmente significa evitar estas personas.

Una iglesia desunida es una iglesia discapacitada. Nuestra unidad viene de nuestra alianza a la Biblia y a nuestro Señor, quien la escribió.

Ahora, a Satanás no le importa cual problema nos divide, el solo quiere que nos dividamos.

Permítame hacer dos aplicaciones mas

  • Primero, es posible que una iglesia exista sin experimentar efectividad.
  • Segundo, es posible que una iglesia funcione físicamente sin experimentar satisfacción espiritual.

En otras palabras, es posible que una iglesia tenga todos sus programas funcionando. Puede tener todos los líderes, y canciones, y todas estas cosas, y sin embargo que le falte alguien esencial, su nombre es Dios. Es posible. Sin embargo, una iglesia unida es la fuerza más poderosa sobre el planeta tierra. Y usted y yo estamos aquí, en este momento, en este lugar, para ser la herramienta de Dios para alcanzar a su mundo.

 

Conclusión

Una entrega de la revista National Geographic tenía la fotografía de los restos fosilizados de dos tigres dientes de sable, animales extintos ya por largo tiempo. Evidentemente, estos tigres habían estado peleando entre ellos cuando quedaron fosilizados. Permítame citar lo que decía el artículo, “uno de los tigres había clavado uno de sus colmillos en la pata del otro, lo que los había dejado atascados. La causa de la muerte de estos dos tigres es clara.”

En otras palabras, estos tigres no fueron capaces de desenredarse de su conflicto y los dos murieron.

Permítame leer las palabras del apóstol Pablo en Gálatas 5:15

Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

 Examinemos nuestros corazones este día, y pensemos también acerca de nuestra realidad en la iglesia. ¿Estamos buscando la gloria de Dios o nuestra gloria? ¿Estamos siguiendo los propósitos de Dios o nuestros propósitos? ¿Estamos siguiendo la dirección de Dios o nuestros deseos?

¿Sabe cómo podemos responder estas preguntas? Al responderlas individualmente primero.

Juntos, ponemos en forma colectiva lo que hacemos y como vivimos individualmente. Si por la gracia de Dios somos unidos como iglesia, es porque, individualmente, estamos reconociendo los méritos y los logros de los demás. Es porque estamos manejando la crítica con tacto y con enfoque. Y es porque estamos alertas y en oposición a lo que pueda desunirnos. Nosotros, como Gedeón, no debemos permitir que ninguna cosa nos separe.

Usted y yo hemos recibido una tremenda responsabilidad y un enorme privilegio, glorificarle a Él individual y colectivamente. Y por su gracia, vamos a poder hacerlo si seguimos su plan, su propósito, su honor y su causa.

 

 

Este manuscrito pertenece a Stephen Davey, predicado el día 05/03/1992

© Copyright 1992 Stephen Davey

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